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La esencia es la luz
La esencia de todo es la luz increada que se divide al manifestarse, y el cuerpo —geometría sagrada del ADN— es la encarnación biológica del amor que se nutre por la vía de la vida o de la muerte, el asha y el druj de los persas.
La esencia es la luz que se divide al manifestarse.
¿Qué significa esto? Significa que la esencia es una sola y los aspectos son la división. Hay una unidad a la cual los maestros llamamos la luz, porque la luz es su verdadera cualidad. Podemos decirle fuego espiritual y sería lo mismo, pues a nivel visual es una luz blanca. Cuando esta luz se materializa se vuelve cuerpo, carne, estrella, materia, piedra.
Esta luz encuentra su primera polaridad. Queremos ser simples, y a la vez esto merece un grado de complejidad.
La luz increada, siempre existente, auto‑existente, no es una entidad ni un ser, tampoco un no‑ser; se manifiesta. En su plano se entiende la voluntad divina, pero esta voluntad no es similar a la idea humana de voluntad, de querer o no hacer algo. Lo increado, lo absoluto, lo indestructible, no tiene voluntad. La voluntad divina es una metáfora cognitiva para que, de forma simple, comprendan que la divinidad, es decir la luz, se manifiesta, pero la divinidad no actúa por intención. No hay voluntad divina.
Ustedes creen que hay un destino relacionado con la voluntad divina de cada una de sus presencias, que sus existencias forman parte de un plan divino, y que ese plan divino es la voluntad de algo distinto a ustedes. Esa idea hace referencia a una concepción errónea de separación: es ya alguien materializado, separado, entre comillas, de una luz inseparable, y que, al ser dualidad, percibe y crea significado.
No queremos complejizar la respuesta de la esencia; solo aclarar que la luz, igual a un fuego indestructible que se asemeja al fuego de la materia y al sol de soles, es la luz en el mundo visible y, a la vez, la luz espiritual increada. La esencia, en ese sentido, es la luz.
La palabra luz hace referencia a una cualidad lumínica, presente o ausente. Si quieren pueden encender la luz a todo esto. Esa luz que enciende Felipe no es la luz única a la que nos referimos; es su cualidad perceptible, pero no define qué es la luz. Solo describe cómo luce la luz, por lo que no explica la esencia, solo cómo luce la esencia. Es una luz.
No observan la luz en todo porque estamos limitados a un nivel de percepción que no la ve. Sin embargo, la luz está incluso en lo más sólido. Nada carece de la cualidad lumínica de la luz. Si nuestros ojos fueran desbloqueados en su capacidad biológica, veríamos luz blanca incandescente. Si nuestros cuerpos estuvieran liberados de límites biológicos, no habría nada con que chocar ni nada que observar; se eliminarían tiempo y espacio, pues lo más sólido está compuesto de pura luz. Es una ilusión.
Cuando decimos que la esencia es la luz, es ciertamente la luz, independiente de su grado de manifestación o de su estado natural increado. Lo único que los aleja de la esencia, que siempre está presente, es la mente. Es una idea sembrada en la conciencia que les habla de separación. Por ende, la causa del sufrimiento es la idea de separación, no la realidad de la separación.
Lo que les genera miedo es ignorar que son la esencia indestructible, el mismo amor geométrico que se manifiesta en su ADN. Temen porque ignoran de qué están hechos. Al ignorar su naturaleza, creen que algo puede dañar al sol. Ustedes, siendo soles, no pueden ser dañados por nada ni por nadie. No hay oscuridad ni miedo frente al sol.
El sol no es solo una cualidad lumínica, el fuego que está en su conciencia, pero no quema. Es un fuego que nutre. La conciencia es compasiva, similar a un fuego que da vida, al calor, no al dolor; al amor, no a la violencia.
Cuando comprenden de qué está hecha la esencia, comprenden el camino. El camino es la esencia. La forma correcta es la esencia. Saber qué hacer en cada momento es la esencia. La luz clara de la conciencia discierne la voz que se equivoca en la mente y en el corazón; esa es la conciencia de la esencia.
Lo que genera sufrimiento en la emoción se origina primero en la mente con una idea errónea que ignora su esencia. Lo que se siente es el efecto de una mente confundida. Cuando la mente se corrige, lo que se siente es amor, que es su esencia. Por ende, toda idea de sufrimiento es una idea errónea alejada de su propia esencia, que es el amor.
El cuerpo, en ese sentido, es la encarnación biológica del amor. Es el aspecto de la mente amorosa hecha cuerpo. Lo que ustedes llaman cuerpo es mente biológica, es conciencia. El cuerpo es mente, una mente espiritual.
Una mente espiritual. Una mente que va a morir. Es lo que llaman vida. La vida es el cuerpo hecha desde el amor. Cuando la luz se hace cuerpo, solo el amor puede hacerlo posible.
En cuanto a la verdadera naturaleza de las células sanas, en cuanto a la geometría sagrada del ADN, es su pulso vibratorio. No estamos dando una alegoría o una metáfora. Estamos siendo exactos en este punto. Es la flor de la vida, el cigoto. Sus cuerpos son la viva encarnación de un amor infinito que ahora se ha vuelto finito. Por ende, la vía del cuerpo es la vía del amor. Y la vía del amor es la vía de la vida.
Observen que hay vías de vida y de muerte en sus propios cuerpos. Ustedes se alimentan de vida y de muerte. Si se alimentan de vida, la vida de sus cuerpos, que está hecha por la misma esencia de lo que es la vida, crece, aumenta. Se vuelven más longevos, más fuertes, más vitales. Es la naturaleza de su esencia, la vida.
Si la vida se alimenta de la vida y no de la muerte, la vida aumenta. El tiempo, la longevidad aumenta. Y la calidad de la vida, del cuerpo que se vive, aumenta. Si el cuerpo que es vida se alimenta de un cadáver que es muerte, el tiempo de vida del cuerpo se reduce. Y la mente sufre lo que sufrió el cadáver.
Cada alimento que es ingerido se transforma en vibración mental, una vibración mental que va a pasar a resonar, de la misma forma que la vida con la vida y la muerte con la muerte. Ahora la conciencia construye una realidad basada en la vida o en la muerte, es decir, en la creación o en la destrucción. La creación es la flor de la vida. Es una geometría. Es la célula. Es el alimento de la tierra. Son las semillas, son los frutos. Es todo lo que da la tierra. La tierra, en ese sentido, es alimento vivo.
Luz solar condensada, dividida en distintos colores. Es el prisma. Es la luz manifestada por la vía de la vida, que luego vuelve por la vía de la vida y termina defecándose por la vía de la muerte. Ese es el ciclo, el ciclo vital del cuerpo respecto al ciclo de la vida y el ciclo de la muerte.
Si se utiliza la vía impura que es alimentarse de muerte, el cuerpo muere celularmente, mentalmente, sufre. Y se termina el ciclo por la vía de la muerte. Si el cuerpo es utilizado para tener placer por la vía de la muerte y no por la vía de la vida, hay muerte. Hay muerte en la conciencia. Hay muerte en el cuerpo. La vía de la vida está claramente indicada por el cuerpo y la vía de la muerte está claramente indicada por el cuerpo. Esto no es ninguna interpretación. El diseño natural de la vida y la muerte ya está hecho.
La mente es la única que necesita aceptar qué es lo que está creado y cuál es la naturaleza de lo que habita. El agua de la montaña es geométrica, es vida. El agua contaminada está destruida su geometría, es muerte. Y es así que para cada camino y cada decisión por libre albedrío, sea en el cuerpo o en la mente, en la acción o en la emoción, está la vía de la vida y la vía de la muerte.
A sus ancestros persas se les enseñó lo mismo. Lo llamaron el asha y el druj. Las causas del karma y el dharma budistas. El asha, hace cinco mil años, se les enseñó que era el fluir de las estrellas y la causa de la sanación. Quien enferma estando vivo está más cerca de la muerte. Ningún misterio. Quien sana, se entiende que se ha acercado a la vida.
Por ende, la vida no está relacionada directamente con el sufrimiento. El camino de la luz, en ese sentido, está carente de sufrimiento. El camino que se pretende enseñar en esta época a toda la humanidad es la gradual eliminación del sufrimiento. En nuestro camino no existe el sufrimiento. No se invoca desde la eternidad un pulso vibratorio de caos, de druj, de muerte. No es necesario.
¿Por qué el cuerpo tendría que ingerir alimento por otra vía que no es la correcta? ¿Qué sentido tendría? Su generación ha invertido el proceso y ha creído que puede definir la vida desde la mente, imponiéndose. Ha olvidado el curso de lo que les hace estar vivo y pensar la vida. Es mucho más profundo.
Hemos ayudado a muchos planetas. Ustedes son uno de ellos. Ahora, en este ciclo, ayudamos a sus ancestros siempre por la vía de la vida, la luz. Por eso son hoy, hasta el día de hoy, adoradores del fuego en distintas formas, adoradores de la luz, lo cual equivale a hablar de amor, de compasión, de sabiduría, de ausencia de sufrimiento.
No pretendemos enseñar ningún canon moral a nadie. A cada una de nuestras conciencias nos referimos. No queremos enseñar qué hacer y qué no hacer en cada momento. No es necesario estar diciéndole a una persona por qué debe comer todo el tiempo. La respuesta correcta, para cada momento, está en su mente.
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