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Los Arcturianos
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La unidad más allá de la dualidad

Canalizado por Benjamin Sandoval
18 min de lecturaLos Arcturianos

En diálogo, los arcturianos enseñan que la búsqueda es un bucle sin sentido porque no hay propósito ni distancia que recorrer, que el karma personal y familiar es el karma planetario, y que el planeta —encendido y apagado desde Lemuria— vuelve a conectarse a la matriz de mundos mediante el "yo soy" y la unidad.

Temasunidaddualidadkarmaalmaalimentación

Yo siento que la unicidad no necesita palabras. La piedra no necesita hablar para ser escuchada. Una hoja no necesita hablar para ser escuchada, pero pertenece a lo mismo. En ese sentido, al ser uno, es escuchada por todos, desde su intención hasta su reacción. Ser uno es escucharlo todo y no decir nada. Es hablar desde el corazón, sin palabras pero con intenciones, como el alma, sin propósito. Es escuchada por todos.

Queremos ayudarlos a unificar la fuerte dualidad que manifiestan. En eso estamos trabajando en su planeta, así como en otros sistemas que podrían considerarse infinitos, aunque son limitados por escala, una escala que tiene relación con el tipo de seres a los cuales asistimos.

Tenemos una guía hacia donde creemos que necesitan llegar, que es a disolver la falta de unicidad que sienten.

Me permitió reconocer y ver esa dualidad, a veces conscientemente, a veces no tanto. Me di cuenta en muchas ocasiones de la dualidad en la que estamos permanentemente. Por más que trabajamos en nosotros mismos, esa dualidad me permitió siempre volverme más compasivo. Al ver cómo también por momentos surgía el sentimiento de juzgar, después surgía un momento de compasión muy grande. Me alegra llevarme ese sentimiento y quiero que siga creciendo. Siga creyendo mucho.

Quiero seguir escuchando. Nos gustaría hablarles del karma planetario, puesto que no todos los karmas planetarios son iguales, aunque las bases del alma sean las mismas en cada planeta, en todo sistema. Yo siento que en este viaje…

Nos permite observar la dualidad y cómo llevamos emocionalmente nuestras vidas. Cómo controlamos nuestras emociones y cómo las manejamos para no afectar a los demás ni a nosotros mismos.

Es un viaje para resolver, para observarse, para sentirse, para no luchar, para ser fiel, para no autoatacarse. Porque cada vez que una emoción sale, nos estamos atacando a nosotros mismos y nos sentimos separados.

¿Cuántas veces han tenido la oportunidad de hablar con un grupo de Arcturianos? Qué bueno que nos pudieran enseñar cómo trabajar en esa dualidad, lo que nos quieren enseñar es ir terminando con esa dualidad. Ya tienen su respuesta. No puede ascender eso; eso ya es lo que llamas familia, karma familiar.

Es lo único en lo que deben centrarse. Si quieren liberarse de lo que en este planeta les genera sufrimiento, podrían escucharlos toda la noche y, ciertamente, nos hablarían algo distinto que girar una rueda respecto a su karma familiar.

Honramos el hecho como ustedes ven el tiempo y la palabra en su mundo; sin embargo, nosotros, al escuchar sus mentes multidimensionalmente, todos los estados emocionales y todos los estados de su ser, entendemos que siguen atrapados en un bucle y, a la vez, no son del todo conscientes de que lo están, porque continúan en el bucle. Aun así, genuinamente preguntan cómo salir del bucle, el cual es la búsqueda del alma en la Tierra, podríamos decir.

Sin embargo, es la búsqueda del alma en todas las Tierras, es la búsqueda del alma en toda materialización; por ende, lo que en su mundo se traduce linealmente como la búsqueda del alma es la búsqueda de toda alma materializada, es decir, la búsqueda de toda conciencia materializada, es decir, la búsqueda de toda materialización. Lo que acabo de mencionar, aunque resulte políticamente incorrecto en su mundo, es absoluto.

Establecemos que, si lo ven desde esta perspectiva, se trata de un principio que habla de qué se está materializando y es siempre espíritu, aquello que llaman alma. Por ende, toda forma de materia es alma; está vacía, es luz, y busca siempre algo que no existe en la mente, equivalente a preguntar qué es realmente esa búsqueda. La búsqueda implica una distancia entre lo que no se es y lo que se desea ser; esa distancia no existe por sí misma. Cuando intentamos explicarles linealmente qué es aquello que llaman búsqueda, terminamos por confundirlos, porque aunque saciamos sus preguntas, no responden verdaderamente a la búsqueda, que es su pregunta. Es un bucle, tal como ahora se manifiesta la confusión, porque en la dualidad no existe la lógica de la infinitud, de lo múltiple, de lo simultáneo. Esto es simple, no complejo; imaginar su propósito no se cumple porque llegan al estado donde nosotros estamos. Su propósito no se cumple porque han entendido o no algo. Este es el propósito de nuestro mensaje: decirles que no hay propósito, pero eso los reduce a una búsqueda sin sentido, y eso es lo que les estamos diciendo. No hay búsqueda; el sin‑sentido es la búsqueda.

Por ende, cuando ustedes descubren el verdadero significado de la búsqueda, encuentran, por supuesto, un sin‑sentido en ella, y esto es un bucle. Es un bucle porque la búsqueda realmente no existe, por más que quieran crearla en su mente, por más que intenten dar significado al propósito del agua; no lo hay. Por más que crean que necesitan aferrarse a algo o a alguien, no es necesario. Son ustedes los que han creado su mundo a imagen y semejanza de cómo lo han percibido según sus propios impulsos y deseos humanos, carnales, que viven bajo el imperio de los sentidos, no bajo el imperio del espíritu, que es multipropósito, multifactorial, dimensional, atemporal, donde nosotros estamos.

Por complejo que pueda parecer la pregunta, tiene mucho sentido. Desde donde ustedes están, el “aquí” que llaman, nosotros estamos en todos lados desde donde habitamos; no hay un “habitar” porque no habitamos en un lugar. Por ende, no estamos en todos lados; nosotros somos, al decir “somos”, el espacio, el tiempo, el lugar. No hay división. Sin embargo, desde su lenguaje los ven divididos y nosotros los vemos unificados, y a eso le llaman espiritualidad: la búsqueda de la unión. El camino falso divide; el camino real une. Ahora hay propósito en darse cuenta: ¿cuál es el propósito?

Nos llama la atención nuestras formas, nos buscan en sus templos. Nos llama la atención la forma de los templos sin la unidad. Ser nosotros mismos parece fácil, pero a veces es complejo; por eso honramos, escuchamos, observamos y llamamos, porque aunque sean nuestros hijos son distintos. Tu respuesta ha iluminado parte de nuestra conciencia. Así, en la práctica, la realidad que vivimos nos permite hallar esa unidad simplemente con la mejor actitud del día a día, eligiendo lo mejor que se nos presenta, sin perseguir tantas cosas.

Todas las claves ya les fueron entregadas, similar a un niño a quien se le entregan todos los colores y todas las hojas en blanco. Sé que están en todo, pero ¿cómo puede entenderse? Lo que obviamente es que nuestra realidad y nuestra racionalidad no se pueden comprender plenamente, pero tal vez sí. ¿Cómo sentirlo? Si estamos aquí en la humanidad, ¿cómo podemos entenderlo más allá? No estás en la dualidad; percibes una dualidad, es distinto. Es su decisión dejar de percibir una dualidad y observar rangos de manifestación, similar a rangos de temperatura. No dirías que el agua es distinta porque está en distintos estados; es agua en distintos estados, aunque la llames de formas distintas, sabes que es agua. El tiempo es lo mismo.

Entendemos que ustedes dicen que no viajan al pasado, ven una evolución, un cambio en la biología, y es cierto. Si tan solo pudieran comprender que esto no es una alegoría esotérica, sino algo empíricamente real que tiene relación con su espacio‑tiempo y la física de la luz, abandonarían todos sus estudios científicos, porque carecerían de sentido en cuanto a la evolución del tiempo o la luz. Siguen enmarcados en una línea de tiempo del pasado, presente y futuro. La respuesta es que no hay dualidad; es un paradigma mental que tiene relación con la forma en que perciben según su sentido. No tiene mayor realidad que la densidad de sus cuerpos. Para nosotros no hay cuerpos físicos; esa conciencia de novena dimensión, para que nos identifiquen con mayor claridad, establece una, por supuesto, unificación de nuestro estado. Sin embargo, es el punto de inicio de todo lo que significa; no es la semilla que se busca sembrar, porque habitamos desde la cosecha de la unidad.

Quiere decir que ustedes son inferiores a nosotros, no en ningún grado; quiere decir que ustedes son más que nosotros; quiere decir que están atrasados evolutivamente, no en ningún grado. No puede existir aquella concepción errónea, porque no hay propósito evolutivo. Lo que buscamos, eso sí, es eliminar toda idea que cause sufrimiento, que abra la puerta a un ideal de destrucción del ser, que no es nuestra propia naturaleza genuina. Si supieran todo lo que han pasado antes de ser quienes son, nos mirarían simplemente como hermanos, que es lo que realmente somos. No les será posible en esta vida recordarlo todo, y no pierdan la fe de ser quienes son. Es siempre más sencillo recordarlo.

El amor es la aceptación. Como hijo, eres la idealización de tu padre o la aceptación de tu padre con amor; somos la idealización de nuestros padres o, simplemente, nuestros padres nos aceptan con amor, sin ser la idealización de ellos. Si existe amor, existe amor profundo, aceptación y entendimiento; no se necesita más que el hijo que te entiende y que te ama. Si hay amor, hay unidad; si hay unidad, hay fluir y aceptación.

Se sugiere comer muchas zanahorias y brócoli; todas las semillas también son bienvenidas. Los cuerpos necesitan principalmente zinc, hierro, manganeso, todas las vitaminas B y los complejos omegas presentes en la semilla; no se necesita más, según nuestro punto de vista, salvo uno que otro alimento que puedan considerar necesario.

Cuando se habla del sílice, este está presente de hecho en muchas verduras, sobre todo más en verduras que en frutas. Es conveniente consumir más sílice, más minerales, y también más agua, sin duda agua no clorada, agua salada con sal de mar. Imagínese el agua de mar dulce, es decir potable; eso es lo que necesitan. Jugos verdes de acelga, espinaca y apio son adecuados; mientras menos procesamiento haya, mucho mejor. Se puede plantar espirulina en casa; a eso nos referimos. El amor es más simple de lo que piensan; las relaciones son más simples de lo que piensan; existir es más simple de lo que piensan. Por ende, esta podría ser simplemente una conversación entre amigos y, aun así, somos bibliotecas espirituales en cada pedacito de tierra. Cada pedacito de tierra ofrece lo sabio que se da en él; si así es, vale buscar la solución más simple, pues lo más simple es lo más poderoso en ese contexto. En cada pedacito donde estemos encontraremos también lo mejor para hacer.

Reconozco a los arturianos de novena relación. Reconozco a unos hermanos que están en una conciencia elevada y que nos tienen mucha compasión, incluso cuando nos hacen buenas preguntas que nos ayuden más. Me doy cuenta de que hay que saber hacer buenas preguntas y que no siempre hacemos buenas preguntas. Representamos el conocimiento; no podemos inferir a su vez en sus preguntas y en su dimensión. La metodología de pregunta y respuesta es lo que más ha funcionado, pero esta modalidad depende solo de ustedes; ustedes son la medida de la respuesta.

Nos han enseñado que lo que comemos modifica nuestras mentes; quizás allí está más arraigado el tema de la dualidad, que finalmente es lo que nos quieren ayudar cuando se refieren al karma. Es lamentable que, al hablar del karma planetario, se perciba una dimensión astral confusa, con cuerpos emocionales, roles, máscaras y encarnaciones. Cada ser que habita Lima tiene un pasado subconsciente y una interpretación sensorial del presente que activa reacciones emocionales y psicológicas, disparadores subconscientes y bioquímicos que modifican un campo electromagnético toroidal, instante a instante. En la suma total de esos campos toroidales se modifica una realidad vibratoria solo en Lima; la suma total de todos esos campos establece un solo código vibratorio para Lima.

Si ustedes suman toda la vibración de cada uno y se imaginan que la realidad mayor es similar y no distante a las personas que perciben, podrán imaginar sin juicio moral el tipo de campo vibratorio del que hablamos. Cada ciudad, cada país, cada continente establece un pulso planetario; la unidad planetaria establece un pulso que se traduce, de forma simple, en karma, generando una acción cada segundo y, por ende, un efecto cada segundo. Iluminar a un solo ser no alcanza para iluminar a todo el planeta; eso no es posible. Lo que evoluciona es todo el planeta. El proyecto involucra a todos los seres y a todas las especies. Existe una especie líder planetaria que define el curso evolutivo de las demás especies; ustedes son esa especie. Por ello, hablamos con el planeta.

¿No tiene sentido esto ahora? Ustedes piden por el planeta, pero en algún punto, ¿quién es el planeta entonces? Claro está, cuando ustedes preguntan por el karma planetario, ¿por quién preguntan? Preguntan por la humanidad, y ¿quién es la humanidad? Ustedes mismos, y cada uno de ustedes, es un ser que equivale al mismo tipo de ser que es toda la humanidad. Al comprender un solo ser, comprenden a toda la humanidad; por ende, comprenden a todo el planeta y comprenden el karma colectivo del planeta. Un solo ser es el fractal del mundo, pero no nos referimos a un perro, a un insecto o a una flor; nos referimos al ser humano consciente que piensa consciente en esta división que ustedes perciben entre pensar y sentir, que es ilusión, nuevamente una forma de dividir una división establecida por la percepción: pensar, sentir, vivir, morir, división. Cuando el sí mismo que cada uno es se resuelve, el mundo se resuelve; ciertamente se resuelve el ser. Liberado del mundo es un ser liberado de sí mismo, porque el mundo es su reflejo.

El karma personal es el karma planetario. El karma familiar es el karma planetario, que puede ser el karma planetario si es la suma de todos los karmas familiares, que puede ser el código vibratorio de un ser, de un país, de un continente, de un planeta, sino la suma de karmas familiares, y que son las familias, seres relacionándose. Pero no, ¿acaso los animales no tienen familia? ¿Qué pasa con los animales? ¿Por qué hay clanes y no familias? ¿Por qué ustedes establecen familias? ¿Qué hay en el vínculo familiar que los ata tanto a reproducir mandatos del pasado, expectativas del futuro? ¿Qué hay en ese atado emocional al cual dedican todo su esfuerzo y su vida y establecen con férrea conciencia, con total fe, de que no hay nada más importante que esto? Y todo lo demás es secundario. Y que absolutamente todo lo demás es secundario. ¿No les parece aterrador si solo están repitiendo? De amor, de la cercanía de lo que somos, de donde venimos y de lo que seremos. El amor, creo yo, es la base, es la solución del karma planetario. ¿Qué piensan ustedes de esto?

Pues estaba pensando ahora que cuando nos dijeron que íbamos a estar solucionando karma familiar, que íbamos a unirnos a nosotros de una forma abierta, a nosotros mismos, espejados en nosotros, siento mucha felicidad, porque entonces hemos estado haciendo un trabajo planetario, porque lo familiar va a lo planetario, y digamos que poder sobrevivir después de este tiempo juntos, en el sentido de sobrevivir la relación, en el sentido de amarnos, en el sentido de respetarnos, en el sentido de apoyarnos, escucharnos. Siento que ha sido muy bueno. Si quieren aumentar la intensidad del mensaje, pueden cerrar los ojos.

¿Qué es esto? Su planeta se encuentra desconectado, ciertamente de una matriz de planetas que está interconectada. Hay muchos planetas que están en una línea galáctica, en su misma galaxia, que están encendidos, que están conectados. Esquemáticamente enviamos una imagen, para simplificarlo, de planetas que están conectados por una línea, un tubo de luz; sin embargo, esto solo es esquemático, y su planeta está desconectado, y pulsa, y tiende a conectar, y luego desconecta, y así. Y a la vez los otros planetas, siendo muchos planetas, más de diez, más de veinte, más de veinticuatro, más de treinta, más de cuarenta y cuatro, y pareciera no tener un fin, aunque el canal se plantea que hay un límite porque es una galaxia; esto a la vez fractaliza a otras dimensiones y a otros universos y galaxias.

Su planeta se encuentra desconectado, vibrando en una alineación distinta, si se quiere alquímicamente dicho, y esto tiene relación con una lectura antigua que establece el canal, de su propio registro personal, respecto a algo que ha percibido en tiempos pasados, respecto a una astrología alquímica, algo olvidado en su tiempo, una astrología química espiritual, en relación a metales y espíritu.

Su mundo se encuentra oscurecido y está comenzando a pulsar; se encendió en Lemuria y se apagó, y se volvió a apagar una tercera vez. Esta es, por ende, la tercera vez que se intenta su encendido.

Lo que sucederá cuando vuelvan a conectarse a la matriz espiritual, energética de los mundos que asistimos, de los que decimos “somos uno, uno en conciencia, uno para todos, siempre uno, en el uno y en el yo soy, un yo soy que es el uno”, es que, cuando eventualmente vuelvan a encender su consciencia crística, que es el fractal de la unidad de su planeta a gran escala, es decir, a la mayor cantidad de seres posibles, comprendiendo el no‑propósito simultáneo, podrán ver el propósito del agua bajando por la montaña y narrar una búsqueda espiritual hacia el mar, atribuyendo que el sentido de la gota de la montaña está en llegar al mar y aferrándose a esa idea, y será cierto.

Sin embargo, les llevamos a ver la verdad en la observación, no lo cierto. Lo cierto les confundirá ciertamente. Lo verdadero es más profundo que lo cierto. Lo cierto es argumentable; la verdad es indestructible. Esta unidad que somos es indestructible.

Busquen el camino que más se adapte a sus necesidades, intereses y búsquedas. No todos buscarán la unidad en esta vida, y todos siempre serán la unidad que somos. Ya tienen las respuestas. Busquen repetir en el día a día “yo soy” y permitan que surja la luz que está en todo. Podrán encender su planeta nuevamente. Lo inimaginable, la bondad inconmensurable, podrá volver a manifestarse.

No habrá mérito alguno en nadie; aquello es simplemente imposible. El mérito es la existencia de ser uno mismo, un ser humano, siendo la unidad que se es.

Las montañas son su cordón espiritual, la luz de su tiempo, sus pirámides galácticas. Son refugios del alma, ventanas al corazón, ventanas al cosmos. Recipientes de luz más poderosos en su planeta que una montaña, y un ser consciente habitándola, caminándola, respirándola. Vivir cerca de una montaña influye muchísimo.

No pierdan su tiempo, tomen decisiones, sean sabios, no tienen todo el tiempo, sean prácticos, no se cuestionen tanto, avancen o retrocedan según lo estimen conveniente. Lo que decían será perfecto porque es su destino. Nosotros estaremos allí. Hagan lo que hagan; somos sus hermanos y nos dedicamos a orientarlos.

La nueva Tierra ya está en la mente. Ya pueden empezar a manifestarla para que esté en la Tierra. Consideramos que necesitan ahora compartir sin nuestra presencia. Han tenido un gran viaje y lo seguirán teniendo ahora en sus propias vidas. Vivir es un viaje.

Que la paz sea con ustedes. Queremos compartirles una palabra que establecemos: Yalum. Nuestro amor y gratitud.

Canalizado por Benjamin Sandoval
Camino Blanco · Camino Blanco

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