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Cuerpo Solar y Consciencia Crística

Canalizado por Benjamin Sandoval · Canalizaciones — Mensajes de la Luz
8 min de lecturaSerapis Bey

Enseñanza alquímica sobre la unificación de las esferas mental, espiritual y material mediante el "Yo Soy" para despertar la consciencia crística y transformar el cuerpo en cuerpo solar.

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La conflagración de sus fuerzas espirituales podrá salir victoriosa, sí su foco reside en la certeza férrea de que son el espíritu santo hecho carne. Ustedes son la noble dicha divina experimentándose a sí misma a través de un cuerpo que morirá. Sin embargo el aliento de vida, sin el cual nada puede durar permanecerá: eterno, insoluto y perpetuo. Continuará siendo aliento y siendo vida. Donde ahora ustedes, tras el lecho de su muerte seguirán vivos, seguirán siendo ahora el soplo de vida.

Su alquimia más trascendente no reside en la materialización de la compleja piedra filosofal, ni en el elixir de la eterna juventud, que es posible de obtener durante el proceso alquímico, realizando la “et solve coagula”, entre el rocío equinoccial de Marzo y la sal con las distintas fases del sagrado arte. No es aquella sustancia mágica, tal licor de los dioses que con solo un par de gotas salen de sus cuerpos, lo que buscamos entregar. Tal DMT o planta sagrada, que por noble y altruista que pueda haber sido su uso, nosotros no buscamos generar. Con esto, nos referimos a que el gran Arcano de la sabiduría es inmaterial, espiritual.

Porque es utilizando bien su intelecto, su esfera mental, que ustedes logran acceder a todo su mágico y máximo potencial. Para ello requieren obtener energía vital y llevarla a su esfera espiritual, donde es desde allí, que esta se sublimará, para luego manifestarse nuevamente en la esfera material. Son muchas las sublimaciones vibratorias entre la esfera espiritual y la esfera mental las que deben llevarse a cabo para que la totalidad del karma espiritual pueda ser purificado. Esto equivale a un proceso equivalente de reencarnación, entre el espíritu y la materia, donde ahora estando vivos ustedes logran descender a su esfera material y consciente, las fuerzas eternas espirituales de su alma.

“Nadie llega al padre si no es a través de mí.” - Jesús. (Juan 14:6)

Aquella sentencia del divino maestro, no es literal, sino que nuevamente es una alegoría metafísica.

Es necesario comprender que muy poco del conocimiento religioso o metafísico antiguo es literal. Literal ha sido tomado en el presente al desconocer las llaves de los misterios esotéricos antiguos, al punto tal de desconocerlos, negarlos y atacarlos hasta ser considerados herejes. Lo cierto es que la biblia, como otros textos sagrados, que sí lo son, son alegorías astrológicas, memorias de la creación, mensajes revelados y enseñanzas de maestros iluminados o discípulos, los cuales hablan en un idioma mayormente encriptado de sabiduría esotérica similar a la utilizada por los hebreos o gnósticos del primer tiempo anterior a Cristo. Desde los cuales: Egipto, Mesopotamia, Árabes, Chinos e Hindúes, se construye milenios antes de Cristo, la cosmovisión esotérica proveniente del conocimiento astronómico ancestral. Relacionado a sus templos y revelaciones divinas asociadas a los textos sagrados antiguos. Tanto los arquetipos divinos, el dios que muere, la trinidad, la reencarnación, el descenso al inframundo, la diosa que desciende, los rituales de iniciación, simbología y geometría sagrada, etc. Todos estos conocimientos provienen de la primera etapa de la humanidad, muy anterior al mismo cristianismo. Siendo el cristianismo en gran parte, una religión heredada, esotérica y adaptada por los romanos, quienes ya tenían la estructura mitológica y religiosa heredada por Orfeo, quien crea los misterios órficos, aprendidos en las escuelas de misterios egipcios, al igual que Pitágoras y Platón años después.

La frase hace referencia a que, solo a través del “Yo soy”, que él mismo repite haciendo eco de la enseñanza antigua, es que la mente del ser humano puede lograr su conciencia crística.

Jesús fue un iniciado del más alto orden divino en los grandes misterios sagrados. No sólo siendo la encarnación de un avatar de altísimo grado en la jerarquía espiritual, sino que además iniciado en las más altas sabidurías egipcias y orientales. La frase se traduce en la práctica a tener que elevar la frecuencia del pensamiento hasta generar la consciencia crística en la mente intelectual, fusionando así, la esfera espiritual con la esfera mental.

Es así que surge la consciencia crística, el Cristo solar en cada uno y en cada una de ustedes. Una vez que realizan la transmutación mental de los distintos niveles de su mente; consciente, subconsciente e inconsciente, mediante el uso del “Yo Soy” y sus derivados adjetivos, según sea el propósito de la transmutación mental, es así que ustedes logran realizar el puente crístico en sus conciencias. Únicamente mediante el reconocimiento de ser uno con la divinidad eterna de la fuente, traducida en la frase “Yo soy”. Aquella frase o entendimiento, es realizado por la esfera mental, no la esfera material y tampoco la esfera espiritual. Porque la esfera espiritual ya reconoce su esencia inmortal y unificada. No tiene el veneno de la dualidad y la separación, no vive entre el deseo o el rechazo. Por otro lado, la esfera material jamás, desde la percepción humana logrará ser una y eterna porque la dimensión mortal y material está siempre en constante transformación y el fuego no es lo mismo que el agua. Por ende, la mente observa y percibe esa fragmentación y dice: “No todo es uno” y “no todo es mortal”. Es por esto que la iluminación de la mente, logrando la unificación de la esfera mental con la esfera espiritual, es lo que logra la disolución de las paradojas del reino de lo mortal y lo material, iluminando a su vez, con esto la dimensión material, la sublimación espiritual de la conciencia eterna, crística, ahora observado a través de los ojos de la consciencia mortal. Es allí que la materia percibida es ahora concebida por una ilusión vibratoria compuesta de átomos, de energía, de la misma energía de mente inmortal. Ahora lo que se percibía como mortal, es percibido como distintos aspectos de la inmortalidad que siempre está en constante movimiento y transformación.

Una vez, las dos esferas sutiles, el aire y el fuego se hallan unificados, pudiendo el hijo, la mente, haber ascendido al espíritu, el padre, es que su cuerpo, la madre, la esfera material, podrá entonces ser transformada en el cuerpo solar.

Una vez la luna, su cuerpo y emociones, junto al Sol en ustedes, la mente y su espíritu, se encuentren perfectamente unificados, entonces el matrimonio alquímico tendrá efecto y no habrá mal en la tierra que pueda dañarlos y todo lo material será fácilmente resuelto porque el cuerpo caminará ahora despierto y la mente racional se habrá iluminado, habrá comprendido su razón de ser, su existencia, el sentido y propósito de su encarnación. El puente es crístico o no lo es, siendo en términos hebreos el “Daat”, el amor.

Cuando la esfera mental se unifica con la esfera espiritual, la esfera material asciende de grado vibratorio al campo electromagnético y los planetas estableciendo una coherencia vibratoria y geométrica equivalente al diseño de la vida. Esto es la proporción de oro, Phi expresada ahora desde su Merkabah, alineados con la misma geometría del espíritu. Es decir, el arquetipo divino de la flor de la vida, la matriz divisoria del espacio-tiempo que estructura y da forma a la materia en la naturaleza, el matrimonio entre el cielo y la tierra, siendo la esposa del intelecto, la perfecta y hermosa naturaleza, con su abundante y divina presencia. Cuando la llama trina, las 3 esferas, es encendida en el ser humano, hablamos de un inmortal en un cuerpo mortal, un semi-dios encarnado. Es la llama de sus 3 chakras inferiores la que debe ascender, evitando ser consumida por su vibración animal, hasta llegar a su corazón y despertar el “Yo Soy”, su consciencia crística solar. Luego la llama debe seguir subiendo hasta llegar a su coronilla y encender su séptimo chakra para desde allí, encender la esfera solar sobre sus cabezas, la esfera espiritual, su corona, su disco solar, la consciencia crística inmortal. Es así que la llama del primer chakra rojo, con la llama verde del chakra corazón y la llama de sus séptimos chakras deben ser encendidas manteniendo una respiración profunda y sublime durante su meditación, mientras repiten el mantra “Yo Soy luz”

Esta ha sido la instrucción respecto a la consciencia crística y su cuerpo solar, para un primer grado de entendimiento.

Canalizado por Benjamin Sandoval
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