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Yo Soy
El arcángel Gabriel se declara una inconmensurable conciencia de luz sin forma y enseña que el "yo soy", proyectado con la intención correcta, es la instrucción maestra que disuelve toda estructura y el arcano constructor de la realidad desde el cual la conciencia inmaterial se vuelve material.
Es perfecta la presencia, y honramos que sea así. Ahora queremos recordarles que nuestra presencia, a sí mismo, está siendo proyectada simultáneamente en eones de tiempo, en infinitas dimensiones, infinitas escalas universales y a todas las razas de todos los mundos, en todas las dimensiones. Todo esto es un continuo infinito de espacio‑tiempo, materia y dimensión. Cada ser, en cada dimensión, cultura, humanidad y raza nos llama de formas distintas; nos dibujan de formas distintas. Para ustedes tenemos una forma humana, y yo, para ustedes, soy el arcángel Gabriel. Esto es perfecto.
Sin embargo, mi forma es todo menos una forma; es la no‑forma. Soy muchísimo más inconmensurable en términos de magnitud que la idea de una entidad que habita algo similar a una conciencia que habla a través de una esfera de luz, o que soy una esfera de luz y que, por ende, al desaparecer aquella esfera de luz, mi conciencia desaparece. No estoy en ese grado de dimensión. Yo, el arcángel Gabriel, para ustedes, soy una inconmensurable conciencia de luz, un gran creador universal, una potestad divina donde mi presencia está donde quiera que esté; mi voluntad, Dios, está. Hablo así en sus términos porque así me entienden. Sus rejillas mentales son conductos donde fluyen ideas, y todas sus mentes están complejamente configuradas en una serie de eventos de causa y efecto, acción y reacción. Si emito una palabra distinta a la de sus mapas de creencias, ustedes inmediatamente activan una serie de defensas, reacciones o advertencias según sus paradigmas y sus visiones de vida. Yo, el arcángel Gabriel, no precedo a ninguna otra entidad en el universo; yo soy.
Si hay un tipo de enseñanza arcana que se les puede transmitir en estos tiempos, es la nueva energía esotérica, la maestría mística, la metafísica avanzada, a sus grandes maestros y grandes maestras, místicos, esotéricos de toda clase. Les hemos enseñado en el pasado la gran enseñanza del “yo soy”. Les hemos enseñado estructuras, siete colores, siete rayos, decretos, pases mágicos, pasos, estructura. Ustedes han preguntado muchas veces si lo están haciendo bien o mal según el manual de aquella estructura. Si están cumpliendo la instrucción, lo están haciendo bien; si su intención es la correcta, la intención precede a la estructura. No importa si su pulgar toca el dedo índice, el dedo de la falange, el dedo anular o el dedo meñique; lo trascendente es la intención. No importa si su pulgar toca el centro de la palma de su mano; lo trascendente es la intención. Ustedes pueden decir “pero, arcángel”, a su vez hay nadis, puntos energéticos, y les decimos que, si es cierto, lo trascendente en esos puntos es la intención. En un orden vibratorio siempre hay algo que es más poderoso, y lo más poderoso rige sobre lo menos poderoso.
De todas las instrucciones que ustedes, en su planeta, han recibido en la antigüedad reciente y en el arcan ancestral, la nueva instrucción, relacionada con las nuevas energías multidimensionales, está esencialmente basada en el uso del “yo soy” con la correcta intención. Si ustedes comprenden el “yo soy” y lo proyectan con la correcta intención, toda estructura se disuelve, toda instrucción se vuelve innecesaria, y el “yo soy” pasa a ser en sí mismo la instrucción maestra. El “yo soy” es el arcano constructor de la realidad, desde donde la conciencia inmaterial se identifica para volverse material. Yo soy una estrella; yo soy el sonido; yo soy el arcángel Gabriel.
Estas son mis palabras. Les abrazamos con el alma, que es nuestra esencia inmaterial, inmanente, trascendente y eterna. Nuestras almas no difieren de las suyas; en ese sentido, cuando ustedes hablan con sus almas, están hablando con nosotros, porque estamos fundidos en la misma esencia, no siendo distinguibles la una de la otra desde esta dimensión en la cual nos escuchan. Seguiré siendo para ustedes el arcángel Gabriel y ustedes, seres humanos que escuchan y que a la vez creen que habitan un cuerpo y que hay un alma separada de ti. Honramos su escuela evolutiva, que es nuestra más hermosa creación. En infinita gratitud, desde esta unidad, les abrazamos y les recordamos su esencia: “Yo soy”.
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