Camino Blanco

Estudios Yóguicos · Camino Blanco

Yoga

Una recopilación de textos, charlas y prácticas guiadas de Benjamin Sandoval sobre el Yoga.

Cada lección puede leerse o escucharse — al abrir un capítulo encontrarás el audio narrado con la voz de Inti más el texto completo.

Tutorial · 8 segundos

Pasa el cursor sobre las palabras destacadas para descubrir el significado de cada concepto sánscrito.

Parte I Introducción al Yoga Diez capítulos sobre filosofía, discernimiento y el camino interior. +
Cap. 01 Introducción y compromiso con el yoga +
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Durante mucho tiempo me acerqué a la filosofía del yoga y a las prácticas hinduistas y budistas, pero lo hacía a nivel personal, como estudiante, sin un compromiso total. Veinte años de práctica fueron, en realidad, un largo noviazgo con esa sabiduría.

Llegó el momento de dar el paso: comprometerme por completo con la disciplina del yoga, y en especial con el Yoga Kundalini.

En mi trabajo he recorrido distintos senderos: la geometría sagrada, la sanación, los registros akáshicos, y también prácticas que llamamos en Camino Blanco el sendero elemental. Este último se enfoca en regular el alimento, comer más sano, ejercitar el cuerpo, escribir para liberar emociones, y la fuerza de la transmutación mental para eliminar patrones negativos subconscientes. Y cuando buscamos las raíces de estos conocimientos, casi siempre nos llevan a la India.

Allí se custodiaron con fidelidad las tradiciones y técnicas espirituales. Muchos otros pueblos también lo hicieron, pero la mayoría no logró sobrevivir al paso del tiempo. En India, sin embargo, por razones cósmicas y kármicas, el conocimiento se preservó.

La astrología ancestral, no la astrología predictiva sino la original, también nace allí. Ella completa el gran mapa de ruta espiritual que nos ayuda a entender dónde estamos, hacia dónde vamos, qué significa una nueva era y por qué ocurren los cambios de conciencia.

Ese mapa nos permite comprender lo que ha sucedido a lo largo de miles, decenas de miles, o incluso millones de años. Nos revela el sentido de la humanidad, la presencia de los hermanos mayores de las estrellas, y la existencia de un camino espiritual a nivel cósmico.

Cada región, cada pueblo, tiene sus propias festividades y rituales. Si en una comunidad de diez mil personas ya hay historias y celebraciones únicas, imagina lo que ocurre a nivel galáctico. Hay infinitas historias por conocer. Es un aprendizaje interminable.

Cap. 02 Discernimiento (Viveka) según Krishnamurti +
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Leyendo a Krishnamurti, encontramos algo muy cierto en su libro A los pies del Maestro, escrito cuando tenía apenas dieciséis años. Él, uno de los grandes iniciados del siglo pasado, atribuye ese texto a la síntesis de las enseñanzas de su maestro.

Lo primero que señala es la necesidad de compromiso: entrar al sendero, decidir estar en el camino espiritual. Y dice que lo esencial para ello es el discernimiento, Viveka.

Ese discernimiento consiste en distinguir lo real de lo falso. Si no sabemos hacerlo, no podemos reconocer cuál es el sendero, ni quiénes son los verdaderos maestros o guías. Sin esa claridad, terminamos creyendo en alguien, en un texto, en una tradición o en una organización solo porque muchos otros también creen en ello. Y al repetir ciegamente lo que se nos ha dicho que debemos creer, dejamos de ser conscientes: nos volvemos una réplica, sin auténtico sendero.

Viveka es una habilidad cognitiva que todos podemos desarrollar. Krishnamurti insiste en que debemos cultivarla, porque sin ella no sabemos hacia dónde vamos ni qué es verdadero o falso.

¿Cómo se cultiva el discernimiento?

Existen varios caminos:

  • A través del pranayama, las técnicas de respiración.
  • A través de ayunos que limpian cuerpo y mente.
  • Mediante el estudio espiritual, obteniendo visiones diversas de la espiritualidad.

Diversas significa verdaderamente diversas. Pregúntate:

  • ¿Has leído algo de los jainistas?
  • ¿Has explorado los textos de los cristianos místicos del primer tiempo, diferentes al catolicismo?
  • ¿Conoces la tradición de los esenios?
  • ¿Has leído el Corán, y has distinguido entre el texto y la religión islámica posterior?
  • ¿Has estudiado el budismo y los tantras?

La espiritualidad requiere amplitud. No basta con repetir lo que hemos escuchado. También debemos acercarnos a los mayas, los incas, los egipcios, las tribus indígenas, donde el estudio se transforma en práctica: caminar, subir montañas, renunciar, convivir con los elementos. Allí el aprendizaje no viene de libros, sino de conciencias no humanas: la naturaleza como un templo vivo, más grande que cualquier biblioteca.

Pero incluso en ese templo se requiere discernimiento. Escuchar al viento, leer un texto o vivir un ritual no garantiza nada si no sabemos distinguir entre lo real y lo falso.

Cuando cultivamos Viveka a través de la meditación, el yoga, la respiración consciente, la regulación del alimento (mitahara), cuando practicamos ayunos y estudiamos con apertura, vamos purificando nuestra percepción.

El discernimiento, entonces, es lo que nos permite caminar con autenticidad en el sendero. Sin él, solo seguimos creencias heredadas; con él, comenzamos a ver con claridad.

Cap. 03 Prana, textos védicos y Patanjali +
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La palabra prana aparece por primera vez en el Rig Veda, hace unos 3.500 o 4.000 años. Allí no se habla aún de pranayama ni de Kundalini, pero sí se dice que prana es la fuerza vital, el vayu, el aire, la energía que respiramos. También se menciona a Shakti, el fuego que se enciende en nuestro interior, que nos despierta y nos unifica con la divinidad.

Con el tiempo, estos conceptos se desarrollan en los Upanishads, donde aparecen textos como el Kundalini Upanishad, el Taittiriya Upanishad o el Hatha Yoga Pradipika, que profundizan en la existencia de los nadis, el cuerpo energético y los flujos sutiles de energía.

Siglos después, alrededor del año 200 d.C., aparece Patanjali, un gran sistematizador. Su obra, los Yoga Sutras, es una síntesis extraordinaria: versos breves, claros, que condensan miles de años de experiencia. Allí establece el principio fundamental: Yoga es la calma de la mente.

Patanjali ordenó la vastedad del conocimiento espiritual en una estructura simple y poderosa. Sus sutras son frases breves que han marcado el camino del yoga hasta hoy. Es como si hubiese cargado con milenios de sabiduría en sus espaldas y lo hubiese comprimido en párrafos que contienen toda la esencia.

Así, vemos una línea que va desde los himnos védicos, pasando por los Upanishads y los tantras, hasta la obra de Patanjali. Una tradición que custodia, depura y entrega claves prácticas para transformar nuestra energía vital en conciencia iluminada.

Cap. 04 Ejercicio de discernimiento aplicado al trabajo +
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Krishnamurti enseña que, una vez que hemos discernido entre lo real y lo falso, debemos dar un paso más: distinguir dentro de lo real qué es importante y qué no lo es, y dentro de lo importante, qué tiene más valor. De este modo la mente se convierte en un rayo automático de discernimiento.

Si la mente no está concentrada, viviremos confundidos. No sabremos si algo es bueno o malo para nosotros, si una persona nos conviene o no, si lo que sentimos es amor verdadero o una necesidad pasajera. El discernimiento nos evita perdernos en ilusiones y nos lleva al centro de la verdad.

Por eso, un ejercicio simple y poderoso es detenernos a escribir. Con lápiz y papel podemos aplicar el discernimiento a nuestra vida diaria. Pregúntate, por ejemplo, en relación a tu trabajo:

  • ¿Me siento realizado con lo que hago?
  • ¿Creo que soy importante en mi trabajo?
  • ¿O pienso que mi trabajo es lo importante y yo solo lo sostengo?

Analiza, escribe, revisa. Que tu mente indague hasta que surja lo subconsciente que pueda estar bloqueándote.

Siento que todos cargamos con bloqueos, en mayor o menor grado. Y de alguna manera, si hemos llegado al sendero espiritual, es porque reconocemos esos bloqueos y buscamos liberarlos. Un ejercicio de escritura consciente puede desbloquear bastante, porque nos obliga a poner en palabras lo que el subconsciente oculta.

El discernimiento —viveka— no es algo abstracto: es una herramienta práctica que podemos cultivar día a día, incluso en lo cotidiano.

Cap. 05 Sanación, negación del pasado y curación gradual +
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Lo que hacemos en este camino, con prácticas espirituales, es iluminar la conciencia. Nos levantamos temprano, hacemos esfuerzo, disciplina. No es algo menor levantarse a las cinco, seis o siete de la mañana para cumplir con una cuarentena. Todo esfuerzo da frutos, y esos frutos siempre serán equivalentes a la intención con la que se hacen las cosas.

Estamos cultivando pureza, guiándonos por el amor, la fe, lo noble. Y esos frutos se manifestarán en la vida: amor, nobleza, disciplina, claridad, todo lo que tanto hemos soñado y que antes parecía difícil de alcanzar.

Pero quiero dejar algo claro: la curación no es un acto inmediato ni mágico. No es que recibas una respuesta y todo se resuelva. Esa respuesta puede orientarte, darte dirección, pero no es toda la solución. La sanación es un proceso complejo y gradual.

Mientras más gradual, más profunda y poderosa será la curación. En cambio, lo fulminante puede dejar vacíos, traumas de shock, huecos evolutivos. Por eso, cuando pienses en tu propio dolor, en lo que cargas, hazte preguntas:

  • ¿De dónde viene este dolor?
  • ¿Proviene del pasado?
  • ¿Qué significa ese pasado? ¿Es soltar? ¿Es aceptar?

Si el dolor necesita aceptación, amor, perdón, gratitud, ¿no será que lo que está ocurriendo es una negación? Quizás te estás negando a aceptar, a soltar, a amar, a perdonar, a agradecer. Y esa negación se convierte en bloqueo.

Lo he visto muchas veces: la raíz de nuestras adicciones, de nuestras relaciones vacías, de las fantasías acerca de quién creemos ser, de nuestras incoherencias, está en esa negación. Negamos a nuestros padres, a nuestros victimarios, a nuestra sombra. Decimos que ya lo hemos trabajado, que ya lo superamos, pero en lo profundo seguimos huyendo de nuestra identidad álmica.

La culpa también nos lo recuerda. La culpa no nace en el presente, ni viene del futuro: siempre viene del pasado. Y mientras no aceptemos, seguimos bloqueados, llenos de rabia, resentimiento, victimismo.

Aquí es donde quiero ser claro: es probable que nunca recibas una disculpa, nunca llegue el “perdón” que esperas de esa persona, nunca aparezca esa voz que te diga “lo siento, no sabía lo que hacía”. Hay un 99% de probabilidad de que eso nunca ocurra. Y mientras lo sigas esperando, permanecerás atado.

Aceptar lo que pasó no significa justificarlo ni aprobarlo. Significa liberarte de la espera imposible. Aceptar que lo que sucedió es parte de tu historia, que no necesitas que otro lo valide ni lo repare para poder avanzar.

La sanación es, en esencia, aceptar lo que niegas. Y ese proceso es gradual, paciente, profundo. No se trata de huir de tus infiernos personales con distracciones —ya sea alcohol, pornografía, violencia, mentira, autoengaño—, sino de enfrentarlos con discernimiento.

Ese es el verdadero desbloqueo: dejar de huir de tu pasado y reconciliarte con él.

Cap. 06 Chitta, prana y limpieza de los nadis +
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En los Upanishads del Yoga Kundalini se dice que hay dos formas de ascender la energía: controlando Chitta —la mente subconsciente— o controlando el prana —la respiración, la energía vital—. Si dominas una, dominas la otra. Ese control no es obsesivo ni racional; es un control amoroso, consciente, divino. No se trata de controlar la vida, sino de estar en control de la vida.

Para entenderlo, usemos una metáfora: imaginemos que nuestra mente subconsciente es como una piscina de diez metros de profundidad. Solo un metro de ella está lleno de agua, pero esa agua está contaminada, turbia, llena de suciedad. Es la memoria de Chitta cargada de experiencias, emociones y karma no resuelto.

¿Quién querría bañarse en esa agua? Está teñida de tierra, oscura, incluso con petróleo, con restos, con todo tipo de impurezas. Ese es el estado de la mente subconsciente en la mayoría de las personas: un cuerpo energético gobernado por los deseos inconscientes (vasanas), por la memoria contaminada.

A simple vista, muchos se ven impecables, bien vestidos, con el último perfume o la mejor tecnología. Pero energéticamente su cuerpo puede estar podrido, emanando un olor sutil de descomposición. Es solo un ejemplo extremo para mostrar la diferencia entre cuidar el exterior y descuidar el interior.

Entonces, ¿qué sucede cuando comenzamos a practicar? Con el pranayama, la meditación, el yoga, la alimentación consciente, empezamos a llenar la piscina de agua limpia. Primero un metro, luego dos, luego tres. Y mientras lo hacemos, lo que estaba en el fondo comienza a salir a la superficie: memorias olvidadas, sueños, emociones, karmas. Lo que siempre estuvo ahí, ahora se moviliza.

Con nueve metros de agua limpia, la piscina ya no se ve tan contaminada como al inicio, pero aún no está completamente pura. Tenemos que seguir llenándola. Y llegará un momento en que rebalsará: la suciedad acumulada se desbordará y será expulsada hacia afuera. Esa es una forma de limpiar: seguir, no parar, sostener la práctica hasta que la presión de lo nuevo empuje lo viejo.

El proceso puede ser intenso. Lo que estaba escondido en lo profundo puede manifestarse en sueños vívidos, en encuentros con personas que despiertan viejos patrones, en situaciones que revelan el karma que siempre estuvo ahí. Es el agua moviéndose, revolviéndose, trayendo a la superficie lo que antes estaba estancado.

Existen distintas formas de limpiar el agua: seguir llenando con energía vital, electrificarla con prácticas como Sat Kriya —que actúa como una corriente que separa las impurezas de la esencia pura—, ayunar, meditar, caminar, trotar, usar plantas sagradas como el cacao, descansar profundamente. Cada acción consciente añade agua limpia, energía fresca, al cuerpo energético.

Y, claro, a veces volveremos a ensuciar el agua. Una rabia, un mal hábito, un descuido. Pero si seguimos llenando con agua pura, el proceso no se detiene. Poco a poco, la piscina se limpia entera.

Esa es la esencia del trabajo espiritual: mantener el flujo constante de energía limpia hasta que la memoria de Chitta, nuestro cuerpo energético, quede purificada.

Cap. 07 Vrittis, vasanas y samskaras +
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Dentro de nuestro cuerpo energético, en los nadis, circula la mente Chitta, el subconsciente. Allí se almacenan memorias, impresiones y deseos. Los antiguos textos llaman a esos deseos vasanas: impulsos subconscientes que se activan cuando algo del exterior los toca.

El medio ambiente está lleno de estímulos. Cada color, sonido, olor, sabor o sensación llega a través de nuestros sentidos y se procesa en Manas, la mente sensorial. Pero no llega solo información neutra: junto con ella viajan pequeñas ondas de energía llamadas vrittis. Los vrittis son como disparadores psicológicos. Al entrar en contacto con nuestros vasanas, los despiertan.

Así funciona: un vritti llega desde afuera, toca un vasana, y este inmediatamente busca satisfacción. Antes de que podamos ejercer libre albedrío, ya se ha disparado un deseo o una reacción. Si repetimos esa satisfacción una y otra vez, lo convertimos en hábito. Y de la repetición de hábitos nace un samskara.

Los samskaras son huellas profundas, caminos marcados en la mente subconsciente. No se forman de un día para otro: son el resultado de muchas repeticiones, de vidas enteras de reacciones. Son la base de lo que llamamos karma.

Algunos samskaras son individuales, construidos en esta vida. Otros provienen de nuestra familia: patrones que heredamos del árbol genealógico, lo que hoy se llama transgeneracional. Y otros son aún más antiguos: samskaras kármicos de vidas pasadas que nos acompañan a lo largo de encarnaciones.

Por eso muchas veces nos preguntamos:

  • ¿Será que esto que me ocurre lo repito porque mi padre o mi abuelo también lo vivieron?
  • ¿Será que esta tendencia viene de otra vida?

Sí: esas son manifestaciones de los samskaras.

Cada acción que realizamos alimenta un vasana, que a su vez refuerza un samskara. Esa es la fisiología del karma, la mecánica de nuestro sufrimiento. Los vasanas parecen pequeños, pero al ser repetidos generan patrones de enorme fuerza que moldean nuestra identidad y nuestro destino.

Comprender esto es fundamental. Porque si no vemos cómo operan los vrittis, los vasanas y los samskaras, vivimos en automático, esclavos de deseos y miedos que creemos “propios”, cuando en realidad son impresiones acumuladas que podemos transformar.

Cap. 08 ¿Quién soy? Ego, Atman e identidad +
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En algún punto del camino, con toda esta complejidad de deseos, miedos, vasanas y samskaras, surge la gran pregunta: ¿quién soy?

Esa pregunta es, en realidad, una locura. Una irracionalidad brutal. Porque si lo pensamos bien, ¿cómo puede una parte preguntarse por su propia totalidad? Sin embargo, todos la hacemos, y al hacerlo nos enfrentamos a nuestra ignorancia máxima.

La respuesta inmediata del ego es: “soy yo”. Ese yo se llama ahamkara: la identidad construida, el ego. Es la idea de ser un individuo separado, opuesto o al menos distinto de su verdadero ser, el Atman. El ego se define en oposición a lo que en realidad es.

Imaginemos esto con una metáfora: el cuerpo humano. Existe un solo cuerpo, pero dentro de él hay brazos, piernas, corazón, cerebro. Ahora bien, ¿qué pasaría si un brazo decidiera que es independiente del resto? Diría: “yo soy un brazo, no necesito al corazón ni al cerebro, soy un brazo y nada más”. Ese brazo estaría loco. Y sin embargo, así funciona nuestro ego. Nos separamos mentalmente de la unidad, declaramos ser algo aparte, y desde ahí comenzamos a sufrir.

El sufrimiento surge precisamente de esa ignorancia: de no reconocer que somos parte indivisible de una unidad mayor. En lugar de sentirnos uno con todo, nos reducimos a una identidad aislada. Y entonces buscamos afuera lo que creemos que nos falta: aceptación, pertenencia, familia, validación. Deseamos ser aceptados y tememos profundamente al rechazo.

Muchos dicen: “a mí no me importa el rechazo”. Pero si observamos honestamente, veremos que sí. Todos tenemos miedo al rechazo y deseo de aceptación, aunque lo neguemos. Esa es la paradoja del ego: proclamarse autosuficiente mientras, en lo profundo, ansía la validación de los demás.

Por eso digo: somos, en realidad, una identidad. Una idea. Somos un estado mental, un pulso de conciencia, una frecuencia vibratoria. Oscilamos entre distintos rangos de vibración a lo largo de la vida, y ese campo vibratorio es lo que llamamos aura, campo magnético, conciencia.

Somos también nuestros deseos y nuestros miedos, porque ellos nos moldean. Y esos deseos y miedos son lo mismo en polaridades opuestas: atracción y rechazo, acercamiento y huida. Al repetirlos una y otra vez, construimos hábitos, samskaras, que van configurando nuestra identidad.

Así, alguien que nunca ha tocado una guitarra puede decir: “yo no soy guitarrista”. Pero si un día lo intenta y toca un poco, podrá decir: “yo no soy guitarrista, pero una vez lo hice”. Si lo repite varias veces, ya no podrá negarlo: dirá “yo toco guitarra”. Y si lo sigue haciendo, llegará un punto en que su mente le dirá: “tú eres guitarrista”.

Ese es el mecanismo por el cual nuestras acciones repetidas se transforman en identidad. Lo mismo ocurre con todo: con ser deportista, escritor, terapeuta, sanador, profesional. Lo que repetimos en el tiempo, lo que alimentamos con energía, eso somos.

Entonces, ¿quién soy? Soy lo que hago una y otra vez. Soy mis hábitos, mis deseos, mis miedos, mis repeticiones. Soy la suma de mis samskaras. Pero también, en un nivel más profundo, soy el Atman, el alma indivisible que no conoce separación. El problema es que, al identificarnos solo con el ego, con el ahamkara, olvidamos al Atman. Es como el brazo que olvida que pertenece al cuerpo entero. Esa es la ignorancia que genera sufrimiento. Y ese sufrimiento solo se disuelve cuando recordamos nuestra verdadera naturaleza: que no somos un “yo” separado, sino parte inseparable de un todo.

Cap. 09 Miedos, deseos y hábitos +
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En esencia, nuestros deseos y nuestros miedos son lo mismo: fuerzas en polaridad. Un deseo es atracción, un miedo es rechazo. Ambos nos empujan o nos alejan, pero son parte de una misma energía que habita en el subconsciente.

Los vasanas son precisamente esos deseos o rechazos acumulados. Y cuando un vritti externo los toca, responden automáticamente. Antes de que podamos ejercer libre albedrío, ya hay una reacción en marcha.

Un ejemplo simple: estás esperando un bus y falta media hora. Surge ansiedad. Esa ansiedad es un vritti. Entonces un vasana dice: “fumemos un cigarro”. Otro podría decir: “miremos redes sociales”. El objeto puede variar, pero la mecánica es la misma: buscar dopamina.

Hoy en día casi todos somos adictos a esa dopamina rápida. Revisamos el celular, abrimos WhatsApp o redes sociales sin darnos cuenta. No hay nada real ahí, solo una descarga dopaminérgica que secuestra la voluntad. El lóbulo frontal, al llegar a cierto nivel de ansiedad, grita como si fuese cuestión de vida o muerte: “¡necesito dopamina ya!”. Y cedemos.

Esa repetición constante fortalece los samskaras: caminos grabados en la mente. Cada vez que repetimos, reforzamos un hábito. Cada hábito crea karma. Y con el tiempo, ese karma se convierte en identidad: “yo soy así”.

Pero es fundamental recordar: tú no eres tus deseos. Tú no eres tus miedos. Ellos no son tu esencia, son impresiones acumuladas. En cada momento sigue existiendo una voz superior, tu conciencia crística, que puede elegir distinto. Esa voz es la verdadera guía interior.

Lo difícil es que esa voz convive con las otras: las hijas de Mara, las tentaciones internas. Una dice: “come algo, solo un poquito”. Otra: “déjalo para mañana”. Otra: “repite ese hábito que sabes que te hace mal, pero solo una vez más”. Reconocer esas voces es vital, porque son vasanas hablando.

Si cedemos siempre, construimos un samskara. Y un samskara no es solo un hábito personal: puede ser transgeneracional, heredado del árbol familiar, o kármico, de vidas pasadas. Esos caminos profundos son como surcos en la tierra, por donde la energía fluye automáticamente.

Al final, esos miedos y deseos nos definen porque los repetimos. Y por eso digo: somos lo que hacemos una y otra vez. No importa lo que digas de ti mismo: lo que haces repetidamente es lo que eres.

La clave está en enfrentarlos directamente. Cuando identifiques un miedo, no lo rodees, no lo postergues. Ve directo hacia él. Como una flecha al corazón del miedo. Y descubrirás que detrás del miedo, en realidad, no había nada. Solo desconocimiento.

Por eso, el trabajo espiritual consiste en cultivar discernimiento frente a esos miedos y deseos, reconocerlos, enfrentarlos, y elegir conscientemente quién eres y quién quieres ser.

Cap. 10 Seguir avanzando en el sendero +
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Hay algo que debemos aceptar con humildad: no podemos comprenderlo todo. No está a nuestro alcance entender cada detalle de los campos cuánticos, de los nadis, de la genética, de las células, de las interacciones infinitas entre nuestro cuerpo y el cosmos. Y si no es posible, es porque no es necesario.

Lo importante no es entender todo el camino, sino no detenerse. Seguir avanzando, paso a paso. Pregúntate cada día: ¿mi acción de hoy me está llevando a avanzar o a retroceder? Esa es la verdadera medida.

Krishnamurti nos recuerda: una vez que hemos aprendido a distinguir lo real de lo falso, debemos preguntarnos qué de lo real es realmente importante. Porque hay muchos conocimientos verdaderos allá afuera, pero no todos son esenciales. ¿Cuáles son los que de verdad merecen tu tiempo, tu esfuerzo, tu vida?

Y ahí vuelve la clave: el discernimiento, Viveka.

Es la brújula que nos permite navegar entre tanto aparente conocimiento, entre tantos estímulos, entre los miles de vrittis que hoy circulan incluso en lo digital. Sin discernimiento, corremos tras ilusiones. Con discernimiento, nos enfocamos en lo esencial.

Por eso insisto: Viveka no es algo abstracto. Se cultiva meditando, haciendo pranayama, practicando yoga, regulando la alimentación, ayunando, estudiando con apertura. Es una habilidad que podemos y debemos desarrollar.

Y con esa claridad, aunque no entendamos cada paso, seguimos caminando. No se trata de comprender todo, sino de mantenernos en movimiento hacia lo que es verdadero.

Ese es el cierre de esta enseñanza:

  • Discernir lo real de lo falso.
  • Distinguir lo importante de lo que no lo es.
  • Dar prioridad a lo que más importa en tu vida.

El sendero no termina. Es infinito. Pero cada paso que damos con discernimiento nos acerca más a la verdad de quienes somos.

Parte II Pranayama La ciencia de la respiración y la energía vital — cinco capítulos. +
Cap. 11 Pranayama +
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Prana es el más esencial y poderoso de todos, porque sin él, todos los demás dioses no pueden sobrevivir en una criatura; existen solo cuando Prana está presente.” — Prashna Upanishad 2.3–2.4

Prana es el más esencial y poderoso de todos, porque sin él, todos los demás dioses no pueden sobrevivir en una criatura; existen solo cuando Prana está presente.” — Prashna Upanishad 2.3–2.4

El pranayama es una ciencia espiritual exacta. Es el puente entre Dios y nosotros y, a su vez, una técnica concreta de retención de la respiración.

Tasmin Sati Swasapraswasa yorgativicchedah pranayamah”. “Una vez que uno se encuentra en la postura (asana), la interrupción de la respiración es pranayama” — Patanjali, Yoga Sutras, Cap. II.49.

Swami Sivananda a su vez define en su libro “Pranayama” la misma frase de Patanjali, así: “La regulación del aliento o el control del Prana está constituido por la suspensión de la inhalación y de la exhalación después de afirmarse en la postura o Asana.”

Otra explicación que da Sivananda en su libro Practical Lessons in Yoga de 1967: “Al retener la respiración todo el tiempo que quiera, se alcanza Kevala-Kumbhaka (interrupción de la respiración sin inhalación y exhalación). Cuando se llega a Kevala-Kumbhaka y, por lo tanto, se prescinde de las inhalaciones y las exhalaciones, no hay nada inalcanzable en los tres mundos para esta persona.” – Swami Sivananda

En las raíces del pranayama se busca la acción de no respirar. Ya sea con o sin aire, aguantar el máximo de tiempo posible. Eso es Pranayama. Sosteniendo el aire ya sea dentro o fuera del cuerpo. Así se obtiene el estado de “Shunia” o no mente, vacío o paz. Da quietud total a nuestra mente, el cual es el significado esencial del Yoga.

“El yoga es tener la mente en calma” – Patanjali.

En el camino del Yoga se afirma que todo lo demás que se hace con tanto fervor, las posturas (asanas), sellos (mudras), Yamas (principios internos), etc. Son en realidad una preparación del karma y el cuerpo para la práctica del pranayama. El pranayama es la base del Yoga y de la Meditación en ese sentido. La respiración.

“Hacemos Yoga como una preparación para la Meditación.” – Paramahansa Yogananda.

El Yoga y la meditación son importantes por que se respira conscientemente, se realiza “Pranayama”. Yama en sánscrito significa control o fuerza. Por lo que puede definirse como el control de la energía vital o prana. Hoy pranayama es utilizado ampliamente como un trabajo de respiración consciente con diversas técnicas de relajación que buscan despertar la energía o generar paz mental. Sin embargo en sus inicios solo era considerada como una práctica centrada en la retención del aire, que es la clave de la ascensión de la Kundalini junto con la contracción de los Bandhas (sellos posturales de los 3 diafragmas).

La técnica de retención de aire es llamada “Kumbhaka”, que significa “recipiente” en sánscrito. Se realiza sosteniendo el aire dentro del cuerpo luego de una larga y profunda inhalación (Swasa) y sosteniendo el aire después de la exhalación (Prawasa).

Al realizar la retención del aire, lo que se hace es subir la Kundalini hasta el séptimo chakra, ascendiendo la energía Shakti Kundalini hacie el encuentro con Jiva (Shiva), nuestro séptimo Chakra.

Realizar una respiración larga y profunda, reteniendo el aire el máximo de tiempo posible, son la esencia original del pranayama.

El pranayama, entendido por la retención prolongada, consta de cuatro etapas:

  • Puraka: Inhalación prolongada
  • Antar Kumbhaka: Retención del aire (con los pulmones llenos)
  • Rechaka: Exhalación prolongada
  • Bahya Kumbhaka: Retención del aire después de la exhalación (con los pulmones vacíos)

Estos cuatro aspectos son solo una gran respiración unificada: el Pranayama.

Así concentramos todo el prana para que ascienda la energía Kundalini por nuestro Sushmana (tronco central energético del cuerpo). Lo que buscamos es llevar todo el prana hacia la consciencia superior. Así se logra despertar el Atman (alma) dentro nuestro y nos liberamos del sufrimiento (moksha) que proviene de nuestro karma negativo (acciones negativas realizadas en vidas pasadas).

Hay distintos tipos de Pranayama:

  • Estimulantes: Kapalabhati, Bhastrika, Ujjayi
  • Purificantes: Douti, Anunasika, Nadi Shodana
  • Regenerativos: Surya Bheda, Kumbhaka, Samavritti
  • Refrescantes: Shitali

Hablaremos del considerado el más importante de todos: el Nadi Shodana.

Cap. 12 Nadi Shodana +
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De todos, la mayoría menciona que la joya de los pranayamas es “Nadi Shodana”.

A continuación, la explicación detallada del pranayama extraído del tantra Hatha Yoga Pradipika del año 1500 d.C.:

“II.7 En la postura padmasana, el yogui debe inspirar (puraka) a través de la ventana nasal izquierda (ida) y, tras contener la respiración (kumbhaka) tanto como sea posible, ha de espirar (recaka) por la ventana nasal derecha (pingala).II.8 A continuación, se debe inspirar por piṅgalā, practicar kumbhaka como antes, y espirar por ida.II.9 Después de recaka se debe efectuar (siempre) puraka por la misma ventana nasal; kumbhaka debe mantenerse el máximo posible (hasta que el cuerpo empieza a transpirar o se pone a temblar); (después de kumbhaka) se ha de espirar lentamente (si se hace rápidamente se reduce la energía del cuerpo).II.10 Si se inspira praṇa a través de iḍā, se debe espirar a través de pingala; a continuación se inspira (nuevo praṇa) por pingala y se espira por ida, siempre después de haber contenido la respiración (kumbhaka) el máximo tiempo posible. El yogui que se perfeccione con la práctica de yama y practique esta respiración alternada (nadi-sodhana) purificará todos sus nāḍīs en tres meses.”— HathaYoga-Pradipika II.7–10, por Svatmarama

Para hacer una armoniosa limpieza de todos nuestros Nadis, podemos realizar el pranayama de purificación energética Nadi Shodana. Se trata de respirar alternando las fosas nasales y aguantando la máxima cantidad de tiempo entre cada cambio de inahalación-exhalación.

Cap. 13 Prana — el principio de la vida +
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El Prasna Upanishad, un texto de unos 2500 años de antigüedad, se piensa que es el primero en definir lo que es Prana. Es anterior a los Yoga Sutras de Patanjali y explica el funcionamiento y origen de prana.

A continuación los primeros versos del Prasnopanishad o Prasna Upanishad:

Introducción:

Habla de que hay dos energías esenciales, que juntas, crean todo el universo y mantienen el equilibrio. Una es Prana (Sol/Espíritu/Purusha/Akasha) y la otra es Rayi (Luna/Materia/Prakriti/Tierra).

¿Es Prana una mente a su vez? El Prana Upanishad nos dice:

“120. Manas o mente es esa facultad que reflexiona: ¿Debería hacer esto o no? El Buda o el intelecto es la facultad que determina: debo hacer esto. El egoísmo o Ahamkara es el principio de autoasignación. Se siente: yo hice esto. Lo disfruté. Chitta es la facultad de la memoria.”

La electricidad es prana denso, por ejemplo. Por sobre nuestra mente de los sentidos (Manas), está el movimiento de Prana. Es superior en vibración incluso a la mente Buddhi, o intelectual, a la cual tanto nos aferramos: la lógica. Donde se encuentra el conocimiento, los conceptos, el sentido de la vida y la imagen mental que tenemos de nosotros mismos. El Prana forma parte de la última gran mente o Rigpa. Hablamos del Prana como el mismo Akasha, y a su vez generado por Dios, Brahma. Siendo una esencia simbiótica y no lineal. Una esencia multidimensional.

“155. Akasha, éter, tiene el atributo del sonido.” – Prasna Upanishad.

Prana nace del Dios Supremo. Dios que es la misma luz. Es la dualidad: Sol y Luna, Luz y Oscuridad.

Prana hace que todos los animales, humanos e incluso devas (dioses) vivan. Por lo tanto, Prana es la vida misma.” — Taittiriya Upanishad

Cap. 14 Nadis, Vayus y Kundalini +
Escuchar narrado · voz Inti

Compartido desde una canalización de los guías superiores de la luz:

“Sabemos en lo que están y queremos ayudarles de todo corazón para el mayor bien de cada uno de ustedes y de su grupo humano, la humanidad hija de HUM, su planeta Tierra. El Akasha es lo que respiran. Inhalan energía como si fuese un líquido etérico, cristalino y radiante. Una luz realmente intensa los rodea cuando se mueven o respiran, incluso ahora mismo. Son ‘vientos’, queridos. Son los que su sánscrito nombra como ‘Vayus’, que significa viento. Ustedes poseen Vayus en su cuerpo energético: zonas electromagnéticas de diferentes rangos de vibración. Estas provienen, a su vez, de los centros chakras y están relacionadas con las divisiones de las funciones fisiológicas de su cuerpo. Energías positivas, negativas y neutrales se entrecruzan aquí.”

Un Nadi es un canal de energía espiritual, subatómica. Se mencionan 72 principales surs, o zonas por donde pasan los nadis. De los 72, tres son: Ida (a la izquierda), Pingala (a la derecha) y Sushumna (el del centro). Sushumna es el canal central por el que asciende la energía Kundalini y, por ende, el más importante y foco principal de la práctica de la ascensión de la energía espiral. Porque si asciende la Kundalini a través del Sushumna, ascienden todos los demás nadis del cuerpo. Al vibrar los tres surs (canales de nadis): Pingala (Sol), Ida (Luna) y Sushumna (bastón alado), los 72 nadis se iluminan, y es posible equilibrar el campo magnético, mental y emocional de una persona. Todo esto solo a través de la respiración, que es el manejo del prana en nuestro cuerpo.

Es la forma de establecer el puente entre el cuerpo astral y el cuerpo físico. Dicho de otra forma: el puente dimensional entre el mundo espiritual y el mundo físico. Su manejo consciente y a voluntad es la respiración consciente o Pranayama. Solo la primera dimensión de su práctica corresponde a la relajación y disminución de la ansiedad o el estrés, que es donde la mayoría de las personas suelen quedarse, o hacen de ese estado el fin de su práctica de pranayama. Similar a preguntarse: ¿Acaso hay más que una profunda relajación? Para las personas, el solo hecho de relajarse en un mundo tan nervioso ya es un regalo. Sin embargo, no es el propósito, sino que nos acerca a nuestro estado esencial: la esencia de lo que es el Prana, la divinidad, el estar en paz.

La Kundalini, al tomar contacto con nuestro séptimo chakra, multiplicará por 1000 cada uno de los 72 nadis que recorren nuestro cuerpo. La Kundalini, cuando llega al séptimo chakra, recibe el influjo de la mente radiante crística, multiplicando con “bijas” (semillas) mentales cada uno de los nadis por mil, aumentando a 72 mil vibraciones o nadis del cuerpo etérico-astral iluminado.

“Como una madre protege a sus hijos, así que protégenos a nosotros, O Prana. Dale vigor corporal y mental”. – Parte de Mantra 13, Prasna Upanishad (800 – 200 a.C)

Cap. 15 Sadhana — la práctica sostenida +
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Cuando la práctica espiritual rutinaria y constante, sadhana, se vuelve un hábito, luego de atravesar el valle de la muerte que conlleva el gran e intenso esfuerzo inicial, la mente comenzará a transformarse a un nivel mucho más profundo. De ahí a que se hable de sadhaka o sadhu. Por eso los siddhis son las habilidades extrasensoriales obtenidas por los practicantes.

Hablamos de dimensiones diferentes de la mente que se obtienen únicamente mediante la práctica constante: pranayama, yoga, ayuno o meditación. Así es posible lograr nuevos niveles de consciencia, de entendimiento y de liberación kármica.

¿Quiere decir que solo practicando nos podemos iluminar? No. Para iluminarse, la vía no es solo la de la práctica, sin duda. Aunque sea un acelerador, equilibrador y liberador sistema de técnicas y conocimientos. Es una ciencia, la iluminación, al igual que la del pranayama. Siendo en esencia la misma búsqueda en ambas: la liberación de la consciencia.

Una persona podría iluminarse si su vida es totalmente pura, compasiva y coherente todo el tiempo con su “Yo Soy”, su luz interior. Una persona que es capaz de lograr perdonarse y perdonar a un nivel real con la vida es una consciencia iluminada y preparada para dar el siguiente paso como practicante.

Sat Nam.

Maestrías profundas

Filosofía Yóguica

Dos clases completas de maestría sobre la estructura védica y tántrica de la realidad. Toca el + de cada charla para abrirla y ver su índice de capítulos.

Charla 01 Shiva, Shakti y el Sonido Primordial Naad — Estructura tántrica de la realidad +

Índice de la clase · 2:17:40

  • 0:00Bienvenida y compromiso de no postergar
  • 15:00Raíces comunes: judaísmo, cristianismo, Islam e India
  • 30:00Kala Chakra y los ciclos galácticos del tiempo
  • 45:00Kundalini y el poder serpentino — Arthur Avalon
  • 1:00:00Shakti como lo activo y Shiva como lo pasivo
  • 1:15:00Lo sutil como lenguaje de Dios
  • 1:30:00Ma: el primer mantra de materialización y los 5 elementos
  • 1:45:00El despertar de Shakti en esta era
  • 2:00:00Reflexión final: no hay otro camino que despertar
Charla 02 Estructura de la mente védica — Chitta, Jiva y reencarnación +

Índice de la clase · 4:42:55

  • 0:00Bienvenida y contexto de la clase
  • 15:00Pranayama y preparación energética
  • 30:00Avatar: el que desciende — Dios encarnado
  • 45:00Dualidad alma-cuerpo: la solución védica
  • 1:00:00El cuerpo causal y las semillas kármicas
  • 1:15:00Ramayana: Rama y Sita como metáfora de la conciencia
  • 1:30:00De dónde viene la réplica kármica
  • 1:45:00El Hijo como puente místico a Dios
  • 2:00:00Chitta según el budismo y la tradición védica
  • 2:30:00La ignorancia como raíz del sufrimiento
  • 3:00:00El poder de cambiar tu realidad
  • 3:30:00Jiva, Utcramana y la reencarnación
  • 4:00:00Síntesis y cierre

Para seguir estudiando

Cursos en video

Cada curso está plegado. Toca el + para abrirlo, después toca cada lección para ver el video y su índice.

Curso 1 · 5 lecciones Energía Kundalini I — Filosofía del Yoga Curso introductorio. Cada lección con su propio índice de timestamps para navegar directo al tema. +
Lección 01 Los Yugas y Ciclos Galácticos +

Índice de la clase · 4:28:56

  • 0:00Apertura: invocación inicial y bienvenida
  • 8:00Introducción al curso y comunidad Camino Blanco
  • 35:00Era de Acuario: el cambio de era cósmica
  • 1:10:00Códices mayas y sabiduría ancestral preservada
  • 1:50:00Práctica guiada: postura y respiración de meditación
  • 2:35:00Mantra Sat Nam · Wahe Guru
  • 3:15:00Kriya de ascensión energética
  • 3:55:00Cierre: visualización del sol interior
Lección 02 Chakras, Nadis y Kundalini +

Índice de la clase · 4:12:06

  • 0:00Bienvenida y conexión con la sangha
  • 10:00Pranayama de apertura: respiración con movimiento de hombros
  • 45:00Precesión de los equinoccios y conocimiento ancestral
  • 1:30:00Testimonios de la práctica: experiencias de alumnas
  • 2:15:00Mantras de apertura del cuerpo energético
  • 2:55:00Más allá del fanatismo: viveka aplicado a la espiritualidad
  • 3:35:00Las tres mentes: positiva, negativa y neutral
Lección 03 Pranayama, Nadi Shodana y Prana +

Índice de la clase · 2:53:11

  • 0:00Apertura: el sentido del trabajo espiritual
  • 15:00Los tres diafragmas: cervical, pectoral y pélvico
  • 45:00Hatha Yoga Pradipika II.7-10: Nadi Shodana en detalle
  • 1:25:00Proceso de sanación: testimonios y diálogo
  • 2:05:00Práctica guiada de respiración consciente
  • 2:35:00Prana, Prana Vayu, Prana Luz: niveles de la energía vital
Lección 04 Meditación +

Índice de la clase · 4:14:43

  • 0:00Bienvenida: meditación en sábado de mayo
  • 15:00Mohenjo-Daro y la civilización del valle del Indo
  • 1:00:00Marduk y los dioses de la antigüedad mesopotámica
  • 1:45:00Liberar el autoboicot, la culpa y los “hubieras”
  • 2:30:00La meditación como acto de servicio
  • 3:15:00Visiones y experiencias místicas en la práctica
  • 3:55:00Etapas del autoconocimiento: ¿quién soy?
Lección 05 ¿Quiénes somos realmente? Viveka, Pranayama y Samskaras +

Índice de la clase · 1:46:46

  • 0:00Bienvenida y reunión inicial
  • 10:00El conocimiento sagrado que sobrevivió: India
  • 35:00Viveka aplicado: orientar la mente día a día
  • 1:00:00Metáfora de la piscina: cómo limpiar Chitta
  • 1:25:00Samskaras kármicos de vidas pasadas

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Curso 2 · 2 lecciones Energía Kundalini II — Profundización Segundo nivel. Anatomía sutil de chakras y nadis, y la práctica guiada de Sat Kriya con índice de timestamps por lección. +
Lección 01 Anatomía sutil: chakras, nadis y respiración de fuego +

Índice de la clase · 1:30:07

  • 0:00Sat Kriya y respiración de fuego (Kapalabhati)
  • 8:00Las cuatro venas que forman el primer chakra
  • 18:00Del violeta a la luz blanca: el espectro de la conciencia
  • 35:00Ida, Pingala y el cruce de los nadis
  • 55:00Cómo la respiración de fuego enciende el sistema
  • 1:15:00Cuando la persona no se conecta: el bloqueo sutil
  • 1:28:00De Piscis a Acuario: el cambio de era
Lección 02 Práctica guiada: Sat Kriya, Sat Nam y mūla bandha +

Índice de la clase · 46:27

  • 0:00Postura inicial: bandhas y alineación corporal
  • 6:00Sat Kriya con mantra Sat Nam guiado
  • 15:00Posición correcta de los brazos en Sat Kriya
  • 25:00Postura de roca y ajuste corporal
  • 35:00Cierre meditativo con mantra Sat Nam
  • 42:00Mūla bandha y respiración poderosa final

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Práctica diaria sugerida

Kriya para los 10 cuerpos

Una secuencia que activa los 10 cuerpos sutiles más la meditación de las tres mentes

Esta kriya completa puede practicarse durante cuarenta días consecutivos como cuarentena espiritual. La constancia diaria activa, fortalece y purifica los diez cuerpos sutiles del sistema energético. Es la base recomendada para quien quiere comprometerse con una práctica sostenida.

Más información de las cuarentenas →

Sat Nam.

Benjamin Sandoval · Camino Blanco

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NAYATu guía de Camino Blanco
Hola, soy NAYA ❀ la voz de Camino Blanco. Estoy para acompañarte: pregúntame sobre las enseñanzas, los videos, los libros, las formaciones, el desafío de escritura… lo que sientas. ¿Conversamos?