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La sanación puede ser milagrosa

Canalizado por Benjamin Sandoval · Canalizaciones — Mensajes de la Luz
8 min de lecturaMaitreya

La energía divina de sanación es ilimitada y atemporal: no se necesita entender el proceso para vivirlo, y rendirse a la fuerza infinita abre un potencial milagroso más allá del racionalismo contemporáneo.

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“No necesitan entender el proceso para vivirlo, no podrán jamás entender el infinito, ríndanse a la fuerza infinita que son y pidan sanación. No esperen controlar el proceso, libérense de su mente y vivan en paz” (Maitreya).

La sanación es un proceso kármico, no es un evento aislado de lo que se ha vivido en vidas pasadas, ni es un proceso desconectado de las acciones familiares. La sanación es el término para comprender cómo la energía destructiva kármica afecta a la mente y al cuerpo, hasta provocar la muerte. Todo el proceso intermedio se entiende como sanación. Por lo que sanar siempre implica, en distintos grados, amarse a uno mismo.

No se puede comprender la sanación si no hay amor propio. El amor es el vehículo de la regeneración celular. Es el puente entre los mundos que permite la asistencia angelical para poner al espíritu a obrar a través de los seres humanos dotados de capacidades mediúmnicas y poder facilitar la sanación que sus conocimientos aún no logran comprender e integrar.

Para sanar a nivel cuántico es necesario primero abrir la mente al hecho de que todo está conectado, y que la sanación es posible de realizar a un nivel multidimensional. Cuando sanamos a sí mismos, todo nuestro árbol genealógico también se sana. Por ende, la sanación es un proceso ancestral que ocurre a un nivel cuántico, equivalente también a nivel espiritual.

No hay separación, y la energía es un término para referirse al potencial infinito de manifestación. La mente es la que limita lo infinito con sus creencias, paradigmas y filtros de acuerdo las experiencias vividas; delimitando la eternidad según lo que hemos establecido de forma férrea, como cierto y lo que no. Por lo que la potencialidad de manifestación está determinada más por la persona que por la misma capacidad universal de la energía para sanar, ya que ésta es infinita, y por lo tanto, el potencial también lo es. ¿Me están comprendiendo amados míos? Ustedes son seres inmortales e infinitos, viviendo una experiencia mortal finita.

Su capacidad de vida está limitada y aún así deciden acelerar el proceso de muerte y envejecimiento a voluntad y en contra de los mismos principios que su propia civilización considera esenciales para vivir bien. Así, el bien común se ha transformado en el peor bien individual, porque su capacidad de sanación infinita se ha visto mermada por sus creencias e intereses económicos y de poder; por lo que cada vez que el ego interviene intentando separar, analizar y comprender lo infinito, pierden todo el potencial maravilloso y misterioso capaz de lo que su mente no es capaz de imaginar.

Por lo que les pedimos humildad para comprender parte de un proceso que nunca llegan a comprender del todo hasta el momento de su muerte, debido a que su experiencia limita a sus sentidos, creencias, energía vital y tiempo de vida. Sin embargo, la energía con la que están en contacto, cuando piden sanación a la divinidad, es energía ilimitada, atemporal, llena de misterios eternos para ustedes y con un potencial milagroso más allá de su propia comprensión y racionalismo contemporáneo. Ningún experimento o tecnología es capaz de atisbar a lo que me refiero, por eso hablo de aquella humildad frente a lo eterno, siendo ustedes limitados y mortales.

Ustedes solo deben solicitar la sanación y entregarse al proceso mágico que irá ocurriendo en su vida. No es necesario que paguen nada, ni que controlen el proceso. La misma energía encargada de dar vida a todo lo manifestado, es la misma energía consciente, es vibración qué es energía inteligente, y les sanará porque así lo están manifestando. El gran misterio es comprender que cada quien está pidiendo ayuda para sí mismo, en una situación holográfica; es decir, siendo el átomo y la galaxia al mismo tiempo, sin darse cuenta que son ambas manifestaciones de la energía, porque se encuentran en un nivel limitado de conciencia perceptual. La energía es infinita, lo cual podrían comprender mejor si les digo: que todos ustedes poseen energía infinita. Sin embargo es energía, sin separación, sin desvinculación en ningún momento, tiempo o lugar ¿Pueden comprender mis palabras amados seres?

En este momento están temporalmente dormidos, luchando contra su propio reflejo, cambiando el espejo y pretendiendo que, al cambiar el espejo, puedan cambiar aquello que está siendo generado por ustedes mismos. Todo en su campo de percepción está siendo generado por ustedes, porque son a su vez la misma realidad que están intentando modificar. Es literalmente un juego de espejos. Una ilusión como nos gusta llamarla. La razón es lenta y sin embargo sagrada. La razón trata de comprender el flujo del agua mientras el río sigue avanzando, es como intentar lavarse las manos dos veces en el mismo río. Lo que la razón no sabe es que, es el mismo río en esencia y en verdad. No comprende que son dos aspectos separados y totalmente distintos, jamás siendo lo mismo. Necesita de la poesía para comprenderlo, aunque cree que son metáforas espirituales cuando estás son dichas.

Si bien a nivel elemental son aspectos distintos y claramente distinguibles, deben recordar que el agua es usted y usted es el agua, ya que esta es la esencia de toda manifestación. Por lo que la enfermedad y la sanación somos nosotros mismos. La petición es usted mismo y a quien le pedimos sanación también es una parte de nosotros mismos. Estos aspectos no están separados, lo que intentamos sanar es a nosotros mismos. Hay que comprender que no es un aspecto externo a nosotros o generado por una causa ajena a sí mismos, aunque la enfermedad haya sido enviada por un tercero. Les recordamos que todo lo vivido es una fractalidad de las acciones emitidas en el pasado. Esta es una verdad directa desde nuestra dimensión de consciencia, donde percibimos la unificación absoluta e inmanente en todo. Sin embargo, es difícil entenderlo completamente desde la dimensión en la que habitamos. Pero a pesar de lo dicho anteriormente: “el potencial de sanación es posible”. Estos son aspectos distintos. Nos han hecho creer y así hemos moldeado nuestra realidad, de que sólo podemos entender lo que existe y esto no es cierto, nunca lo ha sido y nunca lo será. Lo que existe está más allá de nuestro entendimiento y lo estará hasta el día de nuestra muerte. Esto es una verdad primordial que ha de ser comprendida y aceptada; con la que habremos dado un gran paso hacia la comprensión de la naturaleza divina y universal. De lo contrario viviremos mintiéndonos en nosotros mismos, esperando meter todo el océano en una botella. Los esfuerzos por comprender el infinito son equivalentes a la metáfora descrita.

La enfermedad es equivalente a su propia manifestación previa, incluso aquello que consideramos accidentes en realidad no lo son, sino más bien son sincronías no previstas por el consciente. Sin embargo, dichos accidentes ya están escritos previamente en el destino de nuestra vida, vida que se ha ido forjando con sus propias causas y efectos. De hecho, los videntes pueden comprender con certeza que esto es así a un nivel certero, tal como muestran las profecías dadas con cientos de años de anticipación. Esto nos demuestra también la naturaleza misteriosa del tiempo. Por lo tanto, los accidentes y enfermedades progresivamente degenerativas, son todas causadas por el mismo tipo de energía manifestada de formas distintas. En algunos casos la energía es liberada y expulsada de forma drástica, como en un accidente, mientras que en otros casos la energía se manifiesta gradualmente, hasta provocar las enfermedades físicas más graves. La racionalización de todos estos procesos, impide la fluidez del infinito, que no es capaz de comprenderse. Por eso, no intentemos comprender todo lo que sucede a nuestro alrededor, ya que con ello gastamos el valioso tiempo de vida que tenemos, para en su lugar manifestar la maravillosa alma que somos en cada momento.

La sugerencia es entregarse al poder divino que somos y honrar nuestra existencia en todo momento, en cada respiración, haciendo de nuestra vida una obra magnífica de la cual podamos sentirnos plenamente orgullosos y en paz. La invitación es a hacerlo y a no dudar. Un ejemplo de vida es Beethoven que no necesito oír para componer las sinfonías más maravillosas que han trascendido las épocas. como seres no debemos dudar de nuestras capacidades infinitas y así mismo solicitar la sanación a la Gran Hermandad Blanca cuando lo estimemos conveniente.

También pedirle a la Divinidad que yace en nosotros mismos que sane todo mal y nosotros estaremos allí desde la eternidad, que es la luz infinita que yace en nuestro ser.

Canalizado por Benjamin Sandoval
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