Atlas Galáctico
Razas & Facciones
El relato cósmico de la humanidad —dos polaridades, ocho linajes, una semilla común.
No somos una creación aislada. Somos un mosaico de intervenciones —de luz y de sombra— en un planeta semilla. Cada raza dejó una huella concreta en quienes somos hoy.

Mapa de origen · ocho sectores

Liranos
La semilla original
El origen de la forma humanoide en nuestra galaxia está en la constelación de Lira. Los liranos son los ancestros de los pleyadianos, de los sirianos y, al final, también nuestros. Todos los seres humanoides que pueblan la luz galáctica descienden de ellos.
Tras una catástrofe en su sistema, los liranos sobrevivientes tuvieron que buscar nuevos hogares. Uno de los destinos principales fueron las Pléyades —y allí, a lo largo de eones, evolucionaron hasta convertirse en los pleyadianos. Otros se establecieron en Sirio, en Arcturus, en Vega misma como custodios del linaje.
“Podemos ver a los liranos como la semilla original, y a los pleyadianos como los jardineros galácticos que plantaron y cuidaron esa semilla en el invernadero que es la Tierra.”
— Atharhayas · charla 2024
Huella humana: la raíz misma. Cuando una persona reconoce su forma humanoide en cualquier rincón de la galaxia, está reconociendo el legado lirano.

Pleyadianos
Los jardineros galácticos · el hardware humano
Los pleyadianos vienen del cúmulo estelar más famoso de los pueblos antiguos: las Pléyades. Son nuestros parientes directos, la familia más cercana. Nos observan como hermanos menores —su motivación es profundamente familiar, no jerárquica.
Aportaron su propio ADN para empalmarlo con los homínidos terrestres hace cientos de miles de años, dando ese salto que la antropología no termina de explicar. Si los liranos son la semilla, los pleyadianos son los jardineros galácticos que plantaron y cuidaron esa semilla en el invernadero de la Tierra. Son los ancestros de los hopi y de muchos pueblos indígenas que hablan de “padres del cielo”.
“El momento exacto de su intervención coincide con el cenit de las Pléyades a medianoche. Era la señal cósmica de que se llevaba a cabo el rito de siembra.”
— Atharhayas · sobre el calendario pleyadiano
Huella humana: el hardware. La base genética humanoide tal como hoy la conocemos. Cada vez que la familia se convierte en santuario, los pleyadianos están presentes.
Sirianos
Maestros del conocimiento · el software humano
Los sirianos vienen de Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno. Se presentan como los grandes portadores del conocimiento sagrado. A diferencia de otros sistemas, en Sirio convivían múltiples tipos de seres: humanoides, acuáticos, e incluso felinos.
Su gran especialidad es unir ciencia y espíritu. Para los sirianos, el agua no es solo un líquido fundamental para la biología —tiene una física vibracional propia. Fueron los dioses que instruyeron a Egipto: trajeron astronomía, arquitectura sagrada, medicina holística, geometría aplicada al templo.
“Si los pleyadianos nos dieron el hardware, la base genética, los sirianos nos trajeron el software: las herramientas para que la civilización pudiera crecer y la consciencia expandirse.”
— Atharhayas · sobre la división de los dones
Huella humana: el software. Cada vez que un templo se alinea con una estrella, cada vez que la medicina escucha al cuerpo, cada vez que un símbolo guarda un saber profundo —Sirio respira a través.

Arcturianos
Los guías espirituales · custodios del plan crístico
A los arcturianos se les considera una de las civilizaciones más antiguas y evolucionadas de la galaxia. Provienen de Arcturus, gigante naranja en la constelación de Boötes —la cuarta estrella más brillante del cielo nocturno.
Utilizan geometrías de luz que funcionan mediante resonancia acústica y lumínica. Toman las altísimas frecuencias de las dimensiones superiores y las adaptan a las corrientes telúricas de la Tierra para que la humanidad pueda absorberlas poco a poco a través de la naturaleza y la intuición.
Gran parte de los registros afirman que el propio genoma pleyadiano desciende originalmente de los arcturianos. Son, por encima de pleyadianos y sirianos, los guías espirituales del proyecto crístico.
“Soy un contactado de los hermanos mayores, los arcturianos. No fue hasta hace 8 años que me di cuenta que llevaba 20 años con una nave sobre mi cabeza.”
— Benjamin Sandoval · testimonio personal
Huella humana: la guía silenciosa. Cuando una intuición fulgura sin razón aparente —ahí están. Pacientes, presentes, asistiendo desde la distancia.
Felinos
El linaje silencioso · custodios del misterio
Los felinos son una de las múltiples especies sirianas, junto a humanoides y acuáticos. Su huella permanece en el simbolismo del gato como guardián del templo egipcio: la diosa Bastet, las esfinges, los felinos sagrados de los misterios.
Llevan la nobleza, la observación silenciosa, la guarda del conocimiento secreto. En la imaginación de muchos pueblos antiguos, los seres felinos venían “de las estrellas” a custodiar lo sagrado. No imponen, no instruyen verbalmente: vigilan.
Huella humana: la presencia atenta. La capacidad de observar antes de hablar, de cuidar lo invisible, de saber sin demostrar.

Reptilianos
La modificación cerebral · base biológica del miedo
Los reptilianos provienen de la constelación de Draco. Sus motivaciones eran muy distintas a las de la Confederación de la Luz, representando la polaridad opuesta: servicio a uno mismo —enfocado en el control, en la explotación de recursos y en la dominación.
Su intervención fue genética y profunda: aportaron una modificación que todos llevamos literalmente dentro del cráneo —el llamado cerebro reptiliano, capa neuronal más antigua del encéfalo. Es la base biológica del miedo, la lucha por el poder, el territorio y la separación del otro.
“La raza reptiliana aportó una modificación genética que todos llevamos literalmente dentro del cráneo.”
— Atharhayas · charla 2024
En las mitologías del mundo aparecen como serpientes y dragones —a veces benévolos, a veces destructivos. La imagen es la misma; el rol depende del autor del mito.
Huella humana: el instinto de supervivencia, la jerarquía vertical, el miedo primal. Trascender el cerebro reptiliano es la batalla espiritual interna de toda la humanidad.

Anunaki
Arquitectos de la raza servidora · dios-rey y esclavo
Los anunaki están bien documentados en las traducciones de las tablillas sumerias. Vienen de Niviru. Las canalizaciones los describen como los arquitectos de una raza servidora: modificaron a los homínidos terrestres no para iluminarlos sino para usarlos como mano de obra —principalmente en extracción de oro y otros recursos del planeta.
Su motivación fue el control jerárquico vertical: dios-rey arriba, esclavos abajo, religión como instrumento de obediencia. La memoria de esta intervención permanece en los relatos de “dioses” caprichosos y celosos del Génesis y de las epopeyas mesopotámicas. Enlil, Enki, Marduk: nombres que aún resuenan en la psique humana.
“Algunos textos insinúan que esta intervención reptiliana y anunaki, aunque brutal, sirvió a un propósito evolutivo superior ordenado por las altas jerarquías.”
— Atharhayas · sobre la dialéctica oscuro-luminosa
Huella humana: la arquitectura social del control. Las jerarquías religiosas, los reyes-dioses, la idea misma de ser “siervos” de algo. También —en su lado luminoso— la disciplina y el orden civilizatorio que permitió la escritura, la agricultura masiva y el cálculo astronómico.

Grises · Z Reticuli
Biotecnología servil · vigilancia genética
Los grises son los seres pequeños, con cabeza alargada y ojos grandes, que la cultura pop reconoce como “el alien típico de Steven Spielberg”. Aparecen en sueños, abducciones y a los pies de la cama. Pueden emitir una luz protectora cuando se les apunta —los registros rusos de los expedientes KGB lo confirman.
No son una raza autónoma como las demás: muchos investigadores los describen como biotecnología servil creada por linajes superiores —reptilianos, principalmente— para realizar trabajos de campo: extracción genética, vigilancia, abducciones rutinarias. Híbridos diseñados, no nativos.
“He visto seres grises también, he tenido contacto con ellos y los he canalizado.”
— Benjamin Sandoval · testimonio personal
No todos son hostiles. Algunos parecen actuar como investigadores neutrales de la consciencia humana, sin agenda clara de control —pero su sello es invasivo: aparecen sin permiso.
Huella humana: el monitoreo silencioso. La sensación de ser observado en sueños. El recuerdo confuso de “algo” que pasó en la noche.
Razas de Orión
Teatro de las antiguas guerras galácticas
La constelación de Orión es nombrada en las canalizaciones como el escenario de antiguas guerras galácticas en las que muchas almas terrestres participaron en vidas pasadas. Las guerras de Orión dejaron una huella kármica profunda: muchas almas que hoy encarnan en la Tierra cargan memorias de aquellos conflictos.
En Orión coexisten facciones de luz y de sombra. No es una raza sino un teatro de operaciones donde se libró —y en planos sutiles aún se libra— el choque entre la Confederación de la Luz y los Modificadores. La cosmología andina y maya conocen Orión como portal: el cinturón de Orión es venerado como el camino de las almas. La pirámide de Giza y muchos templos en el mundo se alinean con sus tres estrellas.
“En una sesión de ayahuasca empezaron a hablar de la guerra de Orión y entré en un llanto profundo. Yo digo, eso es algo más que una metáfora. Era memoria.”
— Benjamin Sandoval · testimonio personal
Huella humana: la memoria del conflicto cósmico. Ese llanto inexplicable que algunos experimentan al mirar el cinturón de Orión. La sensación de “ya estuve en esa batalla”. El cierre kármico que muchas almas vienen a hacer en esta encarnación.
Síntesis
El mosaico humano
Hoy somos un mosaico —no un linaje único. Cada raza dejó algo concreto en quiénes somos. El despertar es reconocer cada capa y elegir conscientemente cuál se honra y cuál se trasciende.
Liranos
La raíz
Forma humanoide originaria. El plano biológico que viaja por la galaxia.
Pleyadianos
El hardware
ADN empalmado a los homínidos. Parientes genéticos directos.
Sirianos
El software
Astronomía, arquitectura sagrada, medicina holística, geometría del templo.
Arcturianos
La guía
Frecuencia adaptada a corrientes telúricas. Intuición. El plan crístico.
Felinos
La presencia
La capacidad de observar antes de hablar, de cuidar lo invisible.
Reptilianos
El cerebro
Cerebro reptiliano. Base del miedo, la jerarquía, la supervivencia.
Anunaki
La estructura
Modelo dios-rey/esclavo. Religión como obediencia. Disciplina civilizatoria.
Grises
El monitoreo
Vigilancia genética. Presencia silenciosa en los sueños.